Manuel F. Fernández – Incendio en la base del “Cristo de El Robledo”…

Incendio en la base del “Cristo de El Robledo”. ¿Casual incendio de velas y flores, nueva gamberrada, u orquestada andanada laicista?

El día 1 del mes en curso hubieron de acudir los bomberos de Segovia al “Llano Amarillo” de El Robledo, en el Real Sitio de San Ildefonso para sofocar un incendio en la base del crucifijo que preside esta vasta llanura, hasta 1972 universidad castrense en la naturaleza.

No es la primera ni la segunda vez que este monumental Santo Cristo, tan querido por los antiguos alumnos universitarios que aquí cumplían su mili, al tiempo que se formaban como oficiales de complemento, por granjeños y segovianos, y por los empleados del Patrimonio Nacional en Valsaín que le pusieron una placa con la frase- plegaria “Cristo de mi Esperanza”, sufre ataques de desalmados, o los fortuitos propios de su aislamiento y rigores de su ubicación al pie de la sierra “a pecho descubierto”. Bien lo saben estos empleados, que en las dependencias del “aserradero”, cambiadas a “divina clínica”, le han sanado a Él, y han restaurado los propios maderos de la inmensa cruz.

Ciertamente desde aquel enorme crucificado en escayola que en el verano del 1954 modelara el estudiante de Bellas Artes de la 13ª promoción, Francisco Barón, la imagen ha cambiado de ubicación de junto a la capillita del “Llano” a la actual, de maderos de la cruz, hoy de 18 y 10 m., tratados para la intemperie por los citados empleados de Patrimonio, y la propia imagen, que, deleznada por tiempo y temporales, iba adquiriendo un aspecto lamentable, que por asomar los hierros de su estructura hizo que popularmente se le conociese como “Cristo de los dedos largos”.

Un grupo de antiguos alumnos formaron una comisión entre los que estaban Rafael Gómez Minguet, Juan Juncosa, el teniente coronel segoviano José Luis Gutiérrez Rivera, simpáticamente apodado en campamento “Capitán Guti”, dirigidos por el coronel de Ingenieros Pedro de la Llave, y con el apoyo del entonces alcalde granjeño Félix Montes Jort y la importante colaboración del abad de la colegiata Isidoro Mardomingo, con los que tuve la satisfacción de cooperar con mis colaboraciones en este diario, dando amplia y puntual noticia de proyectos, actos y fechas de los acuerdos relativos al homenaje que anualmente, cada mes de junio, se celebraba, a modo de romería que reunía a cientos de devotos, antiguos “milicios”, militares, segovianos y llegados de diversas partes. Hace algún tiempo que no intervengo, e ignoro si continúa esta multitudinaria reunión anual.

El citado organizador de los anuales homenajes al Santo Cristo, Juan Juncosa le dedicó esta sentida oración: “¡ A tus órdenes, Señor ¡”/Se presenta este soldado/ que debe ser arrestado/porque fue mal cumplidor./ Pero pese a su pecado,/no le abandones, Señor;/ y permítele a diario/que se ponga emocionado/ ¡ a tus órdenes, Señor ¡”.

Esta comisión, y por suscripción popular, con importantes aportaciones de la Academia de Artillería, Caja de Ahorros de Segovia, Ayuntamiento del Real Sitio, Servicio Forestal de Valsaín, Fundación Nicomedes…, decidió rehacer la imagen, y al no dar con el autor de la primera escultura, se encargó la nueva imagen al escultor segoviano Gregorio Herrero, que el 21 de junio de 1997 entregó la impresionante imagen actual, en la que, por seguir con la tradicional primera, se introdujo en su interior la cabeza de aquella. Esta nueva imagen está esculpida con un material de resinas resistentes a la intemperie, que en el Llano Amarillo se muestra rigurosa tanto en las elevadas temperaturas del estío, como en las duras heladas, granizos y vientos que lo azotan.

Una placa puesta por la UNAMU (Unión nacional de antiguas milicias universitarias) dice: “Cristo de El Robledo”. Milicia Universitaria. Repuesto el 21 de junio de 1997. UNAMU”.

La majestuosa imagen de Cristo presidiendo este inmenso llano que a sugerencia de Fraga Iribarne, antiguo “milicio”, se llamó “Llano Amarillo”, por su semejanza con los campos de maniobra del antiguo protectorado en el “Norte de África”, es objeto de devoción de antiguos alumnos, y oficiales que allí pasamos buenísimos ratos y algún mal trago, senderistas y deportistas, familias en paso de ocio, ganaderos, turistas y hasta alguna pareja de novios que allí dejan su plegaria y petición de bendiciones para su próximo enlace…

En otras ocasiones también se ha quemado la parte baja de la cruz, por lo que se puso la base de hierro que en ésta ha evitado el daño a la madera, y en alguna la base estaba pudriéndose, por lo que hubo de hacerse cruz nueva, todo ello reparado en el Aserrío de Valsaín, a cuyo personal del Patrimonio Nacional tenemos mucho que agradecer, aunque es este Santo Cristo quien mejor se lo pagará.

Pues pedimos al Santo Cristo de El Robledo que siga venciendo al paso del tiempo, a los temporales, y que no deje caer en la tentación de hacerlo daño.

(*) Teniente de Infantería, ajeno al servicio activo, por la I.P.S.