Malgrado, Buengrado y la historia de un ‘palacio’

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De esto que ahora se cuenta han pasado muy cerca de ochocientos años. Comienza en un lugar, despoblado desde hace otro montón de años, cuyo nombre se conoció desde 1247 como Malgrado y, doscientos después, Buengrado. ¿Qué sucedió para que tal cambio se produjera?

El filólogo Martín Mesa, considera que se debió “a puros motivos estéticos”, pues entiende que los posteriores habitantes del lugar no conocían la procedencia del topónimo (1) “e interpretaron mal, como negativo, convirtiéndolo en buen”. (2)

Por ampliar tema. Malgrat (Malgrado), aparece en el que se considera primer testimonio escrito que se refiere a lo que más tarde sería Benavente. Llega de una donación real del año 1115. La firma la reina Urraca. “Malgrado es el nombre romance de la villa de Benavente” (3).

Lo expuesto en ningún supuesto es dudoso ya que, según describe Martín Mesa, “los repobladores llegaron de la localidad zamorana”. Muy normal, por tanto, que al lugar le bautizaran con el mismo nombre del lugar de procedencia.

El referido despoblado se encontraba situado a poco más de 3.000 metros de Frumales, si bien dentro del municipio de Perosillo. Así, con el nombre de Malgrado, ‘aguantó’ hasta el tercer cuarto del siglo XV. Fue en 1478 cuando aparece con otro nombre: Buengrado.

De sus habitantes se conoce muy poco. Tenga en cuenta quien leyere que, si bien en los datos censales de 1528 (4) eran solo cinco los vecinos pecheros, en 1591 su censo lo componía un único habitante del lugar.

Descrita, a grandes rasgos, la población, dedico las líneas siguientes a desvelar (es solo un intento), lo que se cree fue un ‘palacio’ que en el lugar existía. Puede que, a tal efecto, proporcione alguna pista lo que ahora describo:

“Relatos del pasado han servido de base a la tradición oral para localizar en este paraje (Buengrado), un hipotético Palacio de Enrique IV, que con posterioridad pasó a los duques de Alburquerque” (5).

En esa misma línea se expresa la ‘Enciclopedia del Románico en la provincia de Segovia’.

Otro historiador, J. Mª Quadrado (6), mantiene la postura de la existencia de un palacio, “que, construido por Enrique IV para habitarlo, perteneció más tarde a los Duques de Alburquerque y que en él residió Juana la Beltraneja”.

También Colmenares, en la ‘Historia de Segovia’ de 1637, lo explica: “Junto a Olombrada y Vegafría, en término de Perosillo, existen paredes, bóvedas y estanques del palacio de Buengrado, que se dice edificó para habitación suya Enrique IV, y perteneció luego a los duques de Alburquerque”.

En esa línea, Emilio Olmos Herguedas aporta algunos datos nuevos: “El palacio tenía huerta y cercados y estanques y fuentes y salzedal y prados que pertenecen a dicha casa. El duque de Alburquerque se interesó en agregar a sus propiedades el término, una vez despoblado, y en 1739 solicita al Rey que le conceda la posesión. Durante muchos años se probaron en los prados de Buengrado los toros que iban a ser corridos en los encierros de Cuéllar”. (7)

También en el nomenclátor de Floridablanca, 1789, se publica: “el Palacio de Buengrado, famoso en la historia de Segovia, del que se conservan bóvedas, cercados, caballerizas, estanques y fuentes”.

Pregunta. ¿Y si damos por buena la tradición oral y en vez de buscar un ‘palacio’ buscamos en su defecto ‘Casa Señorial’? Lo que habría que tener en consideración es lo que entendían los pobladores del siglo XIV por Palacio. Por supuesto que no estaban refiriéndose a palacios de hoy. Ejemplos, Riofrío o La Granja.

En referencia, y es así, a un lugar con muy pocos habitantes, con viviendas de una sola planta que, de pronto, alguien levante una de ‘tres pisos’ con mampostería ‘desconocida’ y gruesos muros, es lógico pensar que para ellos fuera lo que parecido a un palacio de hoy, por más que fuera una casa mejor que las otras hecha con la idea de alojar a personas de la realeza.
¿Pudo ser ese el palacio de Malgrado? ¿Qui lo sa?

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(1) ‘Segovia y sus mil pueblos’, Martín Mesa, Ed. Derviche, 2019. Pg. 260.
(2) Nombre propio del lugar.
(3) Refundición de la Mocedades de Rodrigo, Leonardo Funes, Gran Bretaña, 2004.
(4) Censo de Carlos I.
(5) Instituto de Cultura Tradicional ‘M. González Herrero’ Diputación Provincial.
(6) ‘Recuerdos y Bellezas de España’, 1850.
(7) Emilio Olmos Herguedas: ‘La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar a fines de la Edad Media’, Valladolid, 1998.