M. F. Fernández – “La que estás liando diablillo”, o, mejor, megadiablo

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Desde el momento en que tuve noticia de la instalación de una “diabólica” estatuilla que en cercanía a la Puente Romana, de la que nadie duda de su histórica construcción más allá del emperador que la encargó y el año de su comienzo, propiciaba la narración de su simpática y segovianísima “leyenda”, en la que, como todos sabemos, la joven segoviana, que en tanta reproducción gráfica asoma la cabeza en lo alto de la arquería, se burla del maligno rezando a la Vírgen para que el gallo adelante su matutino canto justo antes de que la legión de diablillos albañiles coloque el último sillar, acogí la idea, y así la expresé en otros escritos, en la convicción de que era solamente eso, una gracieta municipal, guiño al turista al que “aprovechando que el Eresma pasa por esta ciudad” narrarle tan simpática versión del origen del monumento emblema de Segovia y Patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo, aunque sigo pensando que la idea de una estatuilla más bien chiquita, original y divertida no ofendería a nadie, pues los diablófilos podrían adorarla como los cristianos tenemos nuestras imágenes de Jesús Niño, los agnósticos la verían con idéntico interés que miran a la loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores, según la otra leyenda, de la Ciudad Eterna, y los ateos podrían despotricar y encauzar sus chanzas ante ella trasladando la mofa a las imágenes religiosas que parecen hacerles tanto daño, mientras los turistas verían una simpática broma urbana como los belgas se solazan con su simpático Manneken Pis, en ininterrumpida meada, pero dado el estado del tema que ha trascendido las fronteras nacionales y ha llegado hasta al ámbito judicial, veo conveniente exponer algunas consideraciones.

La primera y principal es que dada la general, casi unánime, negativa acogida a tal instalación, que ha dado lugar a recogida de varios miles de firmas (12.500) y hasta demanda judicial, el ejecutivo municipal, Alcaldesa al frente, en vez del totalitario y fascistoide “sí o sí”, sabiendo que su gobernanza no es de un coto privado, sino que administran la ciudad y a los ciudadanos que les prestan sus votos y pagan sus sueldos, ellos que presumen hasta de hacer partícipe al pueblo, del empleo de un remanente no gastado, parecen pensar y obrar “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”; de tal modo y manera que en vez de sugerir la idea y consensuarla, mientras aparecían las primeras noticias, ya se estaba picando la pétrea barandilla del lugar elegido, que a mí particularmente me parece inadecuado, pues lo suyo sería cerca del monumento al que su leyenda alude.

La tozudez consistorial de instalar al broncíneo diablo en contra de “cuasi” toda la ciudadanía, me recuerda al baturro que caminaba con la borrica por la vía del tren, y al acercarse el convoy pitándole, decía “cifla, chifla, que como no tapartes tú…”, o el conductor que, despistado, conducía en dirección contraria, y se decía “qué loca está la gente, todos conduciendo en dirección contraria…”

Patrimonio ve que la polémica estatua no es la más adecuada para representar a la ciudad, ni a los valores del monumento al que se la pretende vincular”.

Estoy al cien por cien de acuerdo con la Asociación S. Miguel y S. Frutos en que dada la general opinión de desagradable y poco adecuada, pues no es simpática interpretación de la leyenda, y sí objeto de ásperas disensiones, debe ser, al menos, consensuada.

La segunda consideración es que no es una graciosa estatuilla del sonriente diablillo recordando la travesura de la moza segoviana, con fama de lista, como indica la jota de la muchacha que en carnaval se hizo de hojalata un disfraz y, más lista que el padre, “un abrelatas se fue a comprar”, sino un enorme demoniazo, con toda la mala leche de haber sido vencido por la oración de la joven escuchada por la Vírgen, aunque no bajo la advocación de La Fuencisla, que todavía no había obrado el milagro de la judía Esther. Esto ya lleva a posibles desencuentros entre diversas sensibilidades. Desde luego no me parece la mejor obra del buen escultor J. A. Abella, del que ya admiramos el bonito conjunto del monumento a la trashumancia que da bienvenida a los turistas que acceden por esa zona.

El artículo en estas mismas páginas firmado por el Colectivo Republicano A. Machado, aprovechando que el Pisuerga atraviesa Valladolid, aprovecha que, aunque sea de mentirijillas, llegue Lucifer, para descargar su diarreica munición anticlerical y su visceral odio a la Iglesia, esta Iglesia que solamente predica y practica el amor, la paz, la comprensión y el perdón.

Podríamos decir que el diablo, aun de bronce, ha comenzado su acción de sembrar discordia y dar luz verde a las falsedades y hasta intolerables gestos, insultos y mofas, viendo normal a la impresentable Cofradía del coño insumiso, los vomitorios rebuznos del cómico Willy Toledo, renegando de que los alcaldes segovianos renueven cada 16 de agosto el tradicional “voto a San Roque” que no realizan a título personal, sino como expresión de agradecimiento de todo un pueblo que así lo prometió al ser salvado de la peste que allá por el año 1599 asoló la ciudad, o mintiendo descaradamente al afirmar que la Iglesia recibe miles de millones, cuando no percibe ayuda estatal alguna, sino que con su labor caritativa, social y educativa aporta millonarios beneficios a la sociedad, o calumniando a la Iglesia afirmando que esta Institución ha expoliado, cuando muy al contrario ha sido la que ha salvado, cuidado, mantenido y mejorado el valiosísimo patrimonio artístico, histórico y cultural, evitando su derrumbe, como en nuestra ciudad y provincia se puede comprobar por la ingente serie de monumentos, lugares y objetos visitables, comenzando por la Iglesia Catedral, que sosteniéndose por medios propios es uno de los hitos importantes de nuestro turismo, seguido del racimo de importantes monasterios, conventos o ermitas; o mostrando su incontenible odio revanchista fomentado por algunos presidentes del gobierno que tanto han mentido sobre el Valle de los Caídos, de cuyo tema, incomprensión, odio o total desconocimiento, recomiendo que se lean el último libro trabajo de doctorado que ha utilizado el poco o nada estudiado fondo de actas y documentos obrantes en el archivo de Palacio Real, trabajo en el que más que opinar hace de notario de los hechos…Por cierto, monumento que además de lugar de oración, perdón y abrazo, y sede de alta cultura y estudios sociales, es por su monumentalidad con la Cruz más alta del mundo, uno de los lugares más visitados por estudiosos, viajeros y turistas domésticos y extranjeros.

Viendo la intransigencia, a la que, por otra parte, nos tiene acostumbrados el ejecutivo socialista municipal, lo gigantesco del diablo con 170 cms. de alto, la inadecuada ubicación, la discordia que ha sembrado, y el aprovechamiento que los oportunistas laicistas hacen de la estatuilla, tal vez no sólo sea simpática travesura de un legendario diablillo; que piensa mal y… te quedarás corto.

Sin embargo sigo pensando que una simpática estatuilla de Mefistófeles, no un demonio enfurruñado de 1,70 m. de alto, añorando el alma de la segovianita que lo angañó, sería oportuna ocasión de narrar la antañona leyenda, sin más añadidos colaterales.