Las consecuencias del Brexit duro (I): Para el Reino Unido y Unión Europea

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El 23 de junio de 2016, por una desafortunada iniciativa del entonces primer ministro británico David Cameron, tuvo lugar el referéndum que por estrecho margen (51,9%) respaldaba la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en lo que se ha dado en llamar BREXIT. En los tres años transcurridos desde entonces el Reino Unido, mal dirigido por sus políticos, ha vivido una situación de incertidumbre perniciosa, que ha contagiado a los países de la Unión Europea, e incluso a otros terceros, añadiendo un nuevo lastre para la economía mundial, a las guerras comerciales entre EEUU y China, a las tensiones con Corea del Norte e Irán, a las situaciones de inestabilidad económica y política en América Latina, a las convulsiones que está produciendo la inmigración ilegal teledirigida desde mafias internacionales hacia EEUU y la UE, etc. El 29 de marzo de 2019 era la fecha en que se tenía que materializar reglamentariamente el Brexit, si bien fue necesario ampliar el plazo hasta el 12 de abril, sin que tampoco se pudiera llevar a cabo, a pesar de existir un protocolo de acuerdo de separación ordenada, ya que el Parlamento británico derrotaba sin piedad las sucesivas propuestas que planteaba la premier Teresa May, con lo cual la UE se vio en la tesitura de volver a ampliar el plazo hasta el próximo día 31 de octubre de 2019. El escollo fundamental era la exigencia británica de que no existiera ningún tipo de frontera entre el territorio comunitario de la República de Irlanda y el británico de Irlanda del Norte. La dimisión de la señora May, ante la falta de respaldo al acuerdo pactado por ella con la UE, y el acceso a la jefatura del gobierno del euroescéptico Boris Johnson obliga a considerar muy probable que en la fecha mencionada se va a ejecutar el Brexit duro, o sea, sin acuerdo. Por esa razón, y dada la importante interrelación entre UK y España, resulta de interés plantearse los posibles impactos de la salida del Reino Unido de la UE sin acuerdo o lo que se conoce como Brexit duro.

Las razones por las que los británicos apostaron por el Brexit
Las razones fundamentales para que los británicos votaran el Brexit son diversas. Una de las más significativas era la afirmación de la nacionalidad y soberanía británica y la oposición a la burocracia y normativa regulatoria de la UE, frente al modelo más liberal de EEUU y otros países de la Commonwealth, con quienes preferirían tener tratados comerciales. Además existe un rechazo a la contribución financiera de UK a la UE, que drenaba dinero para Sanidad, Obras Públicas y otras inversiones. Pero también está la política inmigratoria permisiva y poco controlada de la UE, con la que, al igual que otros países y ciudadanos europeos, no se encuentran los británicos nada identificados.

El mayor impacto del Brexit duro será sobre la economía británica
Es evidente que el Brexit duro tendrá el principal impacto sobre la economía británica, cuyo tejido productivo y financiero ya se ha visto seriamente dañado por la incertidumbre de una amenaza que ya se prolonga más de tres años, aunque también dañaría los intereses de los países de la UE, y en concreto de España. El Reino Unido perderá el acceso directo a los países que actualmente constituyen su principal mercado, tanto en bienes como en servicios. Según diversos informes de expertos, se producirá un desplome de la libra esterlina, que llegaría a bajar hasta la paridad con el euro o incluso más y a 1,10 dólares por libra, aunque tampoco está claro dónde estaría el suelo de la moneda británica (ya estuvo en 1,02 euros en 2009 cuando la crisis financiera internacional). Según estimaciones de Goldman Sachs, desde el referendum la economía británica ha crecido un 2,4% menos de lo que hubiera aumentado sin la incertidumbre generada y que el impacto del Brexit duro en el PIB británico estará en torno al 5,5% en los siguientes tres años. Más pesimista es el Banco de Inglaterra, según el cual el Brexit duro provocará una recesión severa en el Reino Unido, cuyo PIB podría reducirse en torno a un 8%, siendo los sectores más afectados la automoción, el transporte y las industrias química y alimentaria, así como los supermercados que tendrían dificultades de abastecerse de productos frescos procedentes de la UE, que generarían subidas de precios de los productos de primera necesidad. Además, ello se traduciría en pérdida de puestos de trabajo, que según estimaciones de la reputada universidad de Leuven, se cuantifican en una disminución de 527.000 empleos en UK.

La salida desordenada del Reino Unido produciría cinco consecuencias inmediatas. Más controles fronterizos a las mercancías exportadas o importadas por UK de los países de la UE, ya que tendrá el tratamiento de tercer país. Un suculento aumento de aranceles por ambas partes, lo que haría disminuir drásticamente la competitividad y con ella el comercio exterior de UK con los países de la UE, que hasta ahora eran su principal mercado; estos aranceles y la depreciación de la libra esterlina supondrán una significativa reducción del poder adquisitivo de los británicos.

Harían falta visados para que los ciudadanos comunitarios puedan trabajar en UK, en lugar de la libre circulación actual. Por otra parte, UK dejaría de pertenecer al Espacio Europeo de Educación Superior, lo que tendría incidencia a efectos de convalidación de titulaciones, así como de programas de becas y proyecto Erasmus, que no se renovarían a partir del Brexit duro.

También se produciría un daño en sus posibilidades comerciales a las empresas tanto británicas como comunitarias ubicadas en el Reino Unido, así como a las empresas británicas en los países de la UE. De hecho, ya se ha producido la primera víctima del Brexit, el turoperador Thomas Cook.

Pero también existirán repercusiones para los demás países de la Unión Europea
La salida de uno de los países más importantes de la UE es un precedente que, sin duda alguna, debilitará institucionalmente a la Comunidad Europea, que además verá afectado su PIB, comercio exterior y empleo.

Aunque la peor parte de las consecuencias del Brexit duro van a ser para el Reino Unido, la Unión Europea también se va a ver golpeada, por la vía de la desconfianza de las empresas y la creación de nuevas barreras arancelarias, lo que se va a traducir en una disminución de las inversiones y en los flujos comerciales de la UE, que también supondrán un importante factor de desaceleración económica y de disminución del empleo en los restantes países de la UE. Se estima por la Universidad de Leuven que los 27 países miembros de la UE perderán 1,7 millones de ocupados, de los que Alemania perderá 291.930, Francia 141.320, Italia 139.140 y España unos 70.000 empleos. Además los tres millones de ciudadanos comunitarios que, actualmente residen en el UK, en el caso del Brexit duro, no tienen claro cuál va a ser su situación, a pesar de que el anterior gobierno británico prometió respetar sus derechos de residencia y de trabajo.