Justa del Sol Hernando – Juntos contra el tráfico humano. “No a la mercantilización de la persona”

La declaración de los Derechos Humanos en 1948, en el artículo 4, señala que: “Nadie podrá ser objeto de esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio para la esclavitud están prohibidos en cualquiera de sus formas”.

Han pasado más de 70 años de ésta Declaración Universal, sin embargo, la esclavitud no ha desaparecido, está invisibilizada. Son muchas y muy diversas las formas de esclavitud en nuestra sociedad del siglo XXI: explotación laboral, esclavitud infantil, mendicidad obligada, niños para la guerra, matrimonios forzosos, venta de niños, tráfico de órganos y su comercialización, prostitución y explotación sexual, mercaderes internacionales…

Según la Organización Internacional del Trabajo, hay 21 millones de personas víctimas del trabajo forzoso en el mundo. Casi cinco millones de ellas, víctimas de trata con fines de explotación sexual.

La trata de seres humanos es la expresión más cruel y moderna de la esclavitud de nuestros días, y una de las peores violaciones de los derechos humanos fundamentales. Muchos son los países afectados por la trata de personas, ya sean países de origen, de tránsito o destino de las víctimas.

Y no podemos cerrar los ojos ante una realidad que mueve millones de euros, dejando miles de víctimas por el camino. Es la actividad más lucrativa en el mundo, llegando a ser el tercer negocio más rentable después del tráfico de armas y droga.

En España, la trata con fines de explotación sexual mueve unos 5 millones de euros al día, y es uno de los primeros países de Europa consumidor de prostitución; en los últimos años estamos observando cómo aumenta el número de víctimas. No podemos acostumbrarnos a ver esta práctica como algo “normal”, ni permanecer indiferentes ante la cosificación de lo más sagrado, como es la vida humana. ¡La persona no es objeto de “mercancía”!

La violencia contra las mujeres y las niñas es, probablemente, la violación de los derechos humanos más habitual, y que afecta a un mayor número de personas. El fenómeno migratorio en Europa, genera precisamente situaciones de alta vulnerabilidad sobre ellas. Vemos continuamente imágenes de dolor y desesperación en el Mediterráneo, buscando y arriesgando, atravesando mares para mejorar sus condiciones de vida…, para terminar sometidas a las esclavitudes más humillantes como es la explotación sexual o laboral.

“La solemne proclamación de los derechos humanos se ve contradicha por una dolorosa realidad de violaciones, guerras y violencias de todo tipo: en primer lugar, los genocidios y las deportaciones en masa; la difusión por doquier de nuevas formas de esclavitud, como el tráfico de seres humanos…También en los países donde están vigentes formas de gobierno democrático no siempre son respetados totalmente estos derechos” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 158).

Se está avanzando en sensibilidad social y en la persecución del delito, por parte de las instituciones competentes, pero tenemos que seguir trabajando activamente toda la sociedad; sensibilización e incidencia, compromiso social, valores éticos, prevención del tráfico humano; formando y denunciando hechos y causas, a fin de erradicar esta lacra que nos invade, la explotación de la vida y de todo lo que destruye la dignidad de la persona.

Las palabras del Papa Francisco y sus intervenciones en múltiples Congresos, donde abiertamente indica, que, “el Tráfico humano es un crimen contra la humanidad”, nos interpelan, y animan al mismo tiempo nuestro compromiso social:

“Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para la mendicidad, en aquél que tiene trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado?. No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda” (Evangelii gaudium, Nº 211).

El día 8 de febrero celebramos el día de Santa Josefina Bakhita, esclava sudanesa, y canonizada por el Papa Benedicto XVI en el año 2000. Desde hace siete años, con motivo de la memoria de esta Santa, el Papa Francisco, invita a todos los cristianos a participar en “Vigilias de oración” contra la trata de personas. Una oportunidad para encender una luz en nuestros hogares por esta causa, y rezar el Slogan de RENATE: “Acabar con el tráfico humano empieza por ti”. (www.renate-europe.net).