Julio Vías – Camping en Sotosalbos ¿Dónde reside el interés público?

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La gran alarma social desatada en Sotosalbos por el proyecto de construcción de un camping para autocaravanas en una dehesa de gran valor natural y paisajístico muy próxima al casco urbano está más que justificada. Al principio, desde que la noticia fue conocida en forma de rumores que corrían de boca en boca, la preocupación se ha debido a la incertidumbre por el desconocimiento general de un anteproyecto que parece ser sólo obraba en poder de la Administración Regional. Pero el poco más de un centenar de vecinos de esta localidad ya saben a qué atenerse, pues hace pocos días el proyecto definitivo ha sido presentado por la sociedad promotora Niveum Silvan S.L en el registro del Ayuntamiento, que ya ha iniciado los trámites de concesión de la licencia con la apertura de un plazo de información pública para recibir alegaciones que finaliza el próximo 6 de agosto. Hay otro plazo de alegaciones abierto por la Junta de Castilla y León para conceder la autorización de uso excepcional del suelo, que finaliza el 21 del mismo mes. Ambos plazos han sido abiertos en mitad del período vacacional, lo que no va a favorecer precisamente la participación pública para intentar evitar la ejecución de este proyecto en unos terrenos que tienen la calificación de Área de Singular Valor Ecológico (ASVE 10) en las Normas Urbanísticas municipales, y de Suelo Rústico con Protección Natural (SRPN) en el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León.

No hay unanimidad en la postura de oposición al camping, pero aun así se ha constituido la Asociación para la Protección del Patrimonio Cultural y Ambiental de Sotosalbos (APPCAS), integrada por vecinos comprometidos en la conservación de su entorno, hosteleros, comerciantes, propietarios de casas rurales y ganaderos, que representan las principales actividades económicas de la localidad ahora amenazadas por la construcción de una gran infraestructura turística que multiplicaría por cuatro la población flotante del municipio y trastocaría profundamente su decidida apuesta por un desarrollo sostenible.

Es la Comisión Territorial de Urbanismo de la Junta de Castilla y León la que tendrá la última palabra, pero ya tenemos indicios preocupantes sobre la decisión que se va a tomar si nos atenemos a lo que dice un documento informativo provisional emitido por el Servicio Territorial de Fomento el 15 de enero de 2019 a petición de APPCAS, en el que se adelanta que el posible uso como camping no encontraría grandes obstáculos a tenor de un informe sectorial del Servicio Territorial de Cultura y Turismo, que descarta la adopción de medidas cautelares por la inexistencia en los terrenos afectados de inmuebles declarados como Bien de Interés Cultural (BIC) ni yacimientos o restos arqueológicos. Este documento se apoya igualmente en otro informe sectorial, esta vez del Servicio Territorial de Medio Ambiente, que también deja caer que el proyecto podría ser viable en lo relativo a su afección al medio natural, al no estar afectadas las parcelas por ninguna figura de protección ambiental. Como suele ser habitual a la hora de vender este tipo de actuaciones ante la opinión pública, tras la polémica desatada en los medios de comunicación y en las redes sociales se ha sustituido la denominación original de «camping de 4 estrellas», con la que figuraba en el anteproyecto, por el rebuscado eufemismo «Espacio Natural para autocaravanas, pero con echarle una simple ojeada salta a la vista que todo lo proyectado tiene muy poco de natural.

El proyecto contempla la construcción de un edificio principal de recepción, de 140 metros cuadrados de planta, que albergará las oficinas, una zona comercial, cafetería, almacenes, aseos y sala de primeros auxilios; también otras dos edificaciones de servicio, cada una de 183 metros cuadrados, destinadas a alojar una lavandería, vestuarios, duchas y aseos; ciento seis parcelas de 120 metros cuadrados para el estacionamiento de autocaravanas; seis grandes carpas fijas tipo bungalow de 40 metros cuadrados con salón, comedor, dormitorios y cocina para el alojamiento de campistas que viajan en automóvil; un aparcamiento para turismos, un lago artificial ajardinado de 530 metros cuadrados denominado «ecológico», zonas deportivas y recreativas… Todo ello comunicado por viales interiores con pavimento geotextil para la circulación de vehículos. En total, 610 metros cuadrados construidos, 240 metros cuadrados ocupados por edificaciones tipo bungalow, cerca de 1,5 hectáreas de terreno destinadas a estacionamiento de vehículos, zonas ajardinadas con praderas de césped… Todo ello ocupando cerca de cinco hectáreas sustraídas a las Matas y Dehesas de Sotosalbos que suponen más de la mitad de la superficie edificada del casco urbano. Como ya hemos mencionado, la naturalidad sugerida por la denominación del proyecto es inexistente en la práctica

Nos encontramos aquí, como ocurre casi siempre, con las limitaciones, la indefinición o la permisividad de algunas normativas. Que el suelo rústico con protección natural sobre el que se pretende construir el camping no esté afectado por ninguna figura de protección no quiere decir que no tenga importantes valores más allá de los reconocidos en su calificación. La Ley del Suelo de Castilla y León aprobada en 2008 prevé que con carácter excepcional podrán legitimarse en suelo rústico usos específicos que sean de interés público o social por su contribución a la ordenación y al desarrollo rural. Lo mismo determinan las Normas Urbanísticas de Sotosalbos, aprobadas ese mismo año, que en sus artículos 186 y 187 permiten otros usos en suelo rústico que puedan considerarse de interés público (entre ellos los espacios de acampada y sus edificaciones vinculadas) salvo cuando manifiestamente puedan producir un deterioro ambiental o paisajístico relevante. El quid de la cuestión es, en este caso y en tantos otros, determinar dónde reside el interés público y qué se entiende por «deterioro ambiental».

Insistiendo sobre las limitaciones y la indefinición de la normativa, el ya mencionado informe sectorial del Servicio Territorial de Cultura de Castilla y León no tiene en consideración otros valores culturales aparte de los aquí inexistentes yacimientos arqueológicos y bienes inmuebles declarados como BIC que en otro caso impedirían la construcción del camping. Por mucho que el proyecto insista en una supuesta integración de esta infraestructura turística en el entorno, la conservación del paisaje no se tiene en cuenta de ninguna forma, cuando éste debería ser uno de los principales valores culturales a preservar en un medio natural humanizado por los aprovechamientos agrícolas y ganaderos realizados por el hombre durante siglos. Aquí reside el verdadero interés público, y la administración regional está obligada a tomar medidas para conservarlo en aplicación del Convenio Europeo del Paisaje suscrito por España en 2007, y máxime cuando ya ha sido profundamente alterado por la apertura de pistas para el tráfico rodado y el derribo de muchos kilómetros de las antiguas cercas de piedra como consecuencia de la concentración parcelaria llevada a cabo hace años por la Junta de Castilla y León en el piedemonte de la sierra. Está fuera de toda duda que la construcción del camping tendría un considerable impacto paisajístico desde varios puntos de vista, como el que produciría el larguísimo vallado perimetral con postes de madera termotratada, un sistema completamente extraño al paisaje de prados y cercas de piedra de la Vera de la Sierra segoviana, por mucho que cumpla la normativa de cerramientos en zonas rústicas de la Junta de Castilla y León. Hay que recordar aquí que las tapias de piedra seca han sido declaradas recientemente por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

El otro informe sectorial emitido provisionalmente por el Servicio Territorial de Medio Ambiente el 15 de enero de 2019, que adelanta que el proyecto podría ser viable en lo relativo a su afección al medio natural al no estar afectadas las parcelas por ninguna figura de protección ambiental parece que no ha tenido en cuenta la rica biodiversidad que albergan las Matas y Dehesas de Sotosalbos hasta los mismos límites del casco urbano, aunque quedan fuera por unos pocos metros del ámbito territorial de la ZEPA «Sierra de Guadarrama» y del LIC «Sierra de Guadarrama», ambos integrados en la Red Natura 2000. No vamos a hacer aquí una relación exhaustiva de las especies de fauna que pueblan este hábitat, algunas de ellas en grave peligro de extinción; basta con decir que es zona de caza de águila real, de águila imperial ibérica, de azor y de halcón peregrino; zona de cría de milano real, y zona de campeo de lobo ibérico. De hecho, en la zona se están realizando actividades de observación de fauna y otras igualmente sostenibles que deberían marcar las pautas en el aprovechamiento de los recursos turísticos de esta pequeña localidad serrana, iniciativas que se verían seriamente afectadas por una concentración de visitantes que se estima en una cifra cercana a las 40.000 personas cada año.

Otros problemas igualmente graves se han minimizado o simplemente no se han tenido en cuenta en el proyecto, como el impacto ambiental de los grandes movimientos de tierras que habría que hacer para soterrar las conducciones de agua y las redes de saneamiento y suministro eléctrico; la inseguridad del abastecimiento de miles de metros cúbicos de agua, la evacuación de las aguas residuales, la contaminación lumínica y acústica causadas por la circulación de cientos de vehículos por caminos rurales, entre ellos las inevitables motocicletas todoterreno y los agresivos quads tan relacionados con la actividad campista… No seguimos con la lista, pues con lo referido basta para hacernos una idea del futuro insostenible que le espera, si se aprueba este proyecto, a uno de los municipios más cargados de historia de toda la sierra segoviana, cuyo paisaje y espléndida naturaleza tan vinculados están a la figura del poeta medieval Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, que hace setecientos años cruzaba el puerto de Malagosto sorteando los peligros que entonces entrañaba el paso de la sierra para hallar refugio en el humilde pero bello y acogedor entorno de Sotosalbos. Esperamos que la Junta de Castilla y León sepa dónde reside el verdadero interés público y permita que lo siga siendo en el futuro.

Luis Vías: Es escritor, naturalista y miembro de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama.