Julia Navarro – Caza mayor

No, no es fácil opinar sobre un asunto tan poliédrico como es que Don Juan Carlos, Rey emérito, se vaya de España.

Al Rey emérito se le investiga por parte de la Justicia suiza, supuestamente, por haber recibido comisiones de Arabia Saudita. Un fiscal suizo ha enviado sus pesquisas al Tribunal Supremo y será este tribunal el que decida si hay o no caso. Sin embargo, en nuestro país, empieza a ser costumbre que se es culpable hasta que no se demuestra la inocencia, lo que sin duda es una perversión del Derecho.

No obstante, parece evidente que el Rey emérito ha cometido unos cuantos errores, sobre todo al haber elegido amistades ciertamente peligrosas, como la de la señora Larsen, que es la que le ha colocado en la picota.

Pero a los errores de don Juan Carlos hay que añadir la ofensiva contra la Monarquía que se viene llevando a cabo desde Unidas Podemos y los partidos independentistas cuyo objetivo primordial es acabar con lo que denominan despectivamente “régimen del 78” y precisamente una pieza fundamental de nuestro actual entramado constitucional es la forma de Estado que es la Monarquía Parlamentaria.

No cabe duda de que los adversarios de nuestro sistema constitucional se han cobrado una “pieza mayor” en la persona del Rey emérito. Naturalmente, si don Juan Carlos no hubiera cometido determinados errores, les habría resultado difícil colocar a la Monarquía contra la espada y la pared.

Los sorprendente es que el PSOE de Pedro Sánchez este participando en esa cacería. Porque no hay que engañarse, el objetivo final no es don Juan Carlos sino la Monarquía o mas concretamente la Monarquía parlamentaria emanada de la Constitución .

Ya he escrito en otra ocasión que, en mi opinión, Felipe VI se equivoca entregando por adelantado la cabeza de su padre. Que menos que esperar a la decisión que adopte el Tribunal Supremo. Tampoco estoy segura que la ruptura pública de Felipe VI con don Juan Carlos vaya a servir de cortafuegos para salvar la institución. Empujarle fuera de la Zarzuela a un exilio forzoso es condenarle ante la opinión pública aún antes de que el Tribunal Supremo diga la última palabra. Su marcha forzosa es casi una asunción sin matices de esos errores, porque es evidente que cuando se tiene el privilegio de ser Rey se está obligado a la ejemplaridad.

Aún así, pienso que su reinado ha tenido más luces que sombras y que no se puede obviar su papel decisivo en la recuperación de las libertades además de haber sido junto a doña Sofía un excelente embajador de España a lo largo y ancho del mundo siempre al servicio de los intereses de nuestro país.

Pero si me apuran, lo mas importante de este drama no es que don Juan Carlos en los últimos años de su vida vuelva al exilio, sino la soledad de Felipe VI sobre el que recae la responsabilidad de salvaguardar una institución afianzada en nuestro sistema constitucional, un sistema rodeado de enemigos instalados hasta en el seno del propio gobierno. Continuará.