Juan José Martín – A jugar al colegio

131

Después de la magnífica lección que nos dio en su columna nuestro amigo Manrique sobre los patios de los colegios, no me queda más que apoyar el mensaje de su preocupación por estos espacios que componen la esencia de una buena instalación educativa.

Cuatro eran los sitios que los jóvenes deportistas de mi época utilizábamos, porque no había más. Eso sí sin ninguna pega y sin tener que saltar ningún obstáculo, ni tener ningún permiso: el patio de los Misioneros, el de los Maristas, los aledaños de la plaza de toros, Chamberí, y El Peñascal cuando nos dejaba nuestro amigo El Chato. Allí nos reuníamos para jugar los fines de semana, a distintos deportes según el estado del terreno y quién llevara el balón.

Comparto totalmente la preocupación de mi amigo. Lo he comentado más de una vez, que hay que darle una solución a la utilización y conservación de estos espacios, que durante los fines de semana están cerrados al igual que en las vacaciones durante todo el año.

Lo que sorprende más es que son utilizados por usuarios de todas las edades, niños/as jóvenes y adultos, y que la forma de acceder a los mismos no es otra que saltando las verjas, al igual que tienen que hacerlo cuando algún balón se salta a la calle y no hay un amable viandante cercano que se lo acerque antes de que baje calle abajo o lo pille un coche.

El tema es verdaderamente de estudio, sabemos que el problema existe y que algún día va a traer malas consecuencias, pero seguimos mirando para otro lado como si no fuera con nosotros. El salto de las verjas cada día que pasa, ya con cierta soltura para los asiduos, nos acerca cada día más a alguna desgracia y luego vendrán las lamentaciones y las responsabilidades.

Como solo hasta la fecha ha habido pequeños accidentes sin ninguna desgracia, pues que corra el tiempo. El problema no tiene fácil solución pero creo que pueden ser varias las partes implicadas para estudiarlo, empezando por el Ayuntamiento, Asociaciones de Padres y Madres, Asociaciones de Vecinos, etc. Por supuesto estas instalaciones están necesitando de reformas para poder ser utilizadas convenientemente.