Juan Carlos Manrique – Poderoso caballero es…

1028

La verdad es que siento mucho la situación que están viviendo los periodistas deportivos. La suspensión de todas las competiciones hace que ya no se ofrezcan los detalles de las victorias y las derrotas, no se hable de las lesiones de los jugadores o no se aviven las polémicas sobre las decisiones arbitrales. Faltan datos y sin ellos es difícil generar información. No hay declaraciones a las que sacar punta y es difícil hacer un seguimiento de la noticia.

Una situación insólita que aboca a los usuarios de este tipo de información a no tener nada que llevarse a la boca. Los periodistas ya no pueden estirar más algunos hechos tales como el comentar el nuevo formato que toman algunas competiciones, las nuevas reglas que se aplicarán, los protocolos que se emplearán o el cierre de algunas ligas. Cuando parece que todo echa el cierre siempre aparece un clavo al que agarrarse, aunque este ya no esté caliente.

El empeño del presidente de la empresa que organiza el fútbol profesional, el del presidente de la Federación y la aquiescencia de la presidenta del Consejo Superior de Deportes van a posibilitar que se reanude la competición de fútbol en Primera y Segunda División. Las razones quedan claras: cobrar los patrocinios y los derechos de televisión, además de un interés claro por desviar la atención de la ciudadanía, de entretenerla y de que se distraiga con otra cosa que no sea el coronavirus, los ‘ERTES’ o la desescalada.

A cambio surgirán una serie de inconvenientes, entre otros: una escasa preparación de los jugadores, la alta posibilidad de lesiones, la dificultad para cumplir los contratos de los jugadores que expiran en junio, la ausencia del aficionados en las gradas o la sensación de los telespectadores que verán partidos como si fueran pachangas. En fin, los periodistas ya tendrán de qué hablar, aunque el resultado de esta puesta en escena no se parece en nada a lo que se espera de un deporte que debe estar movido por la emoción de los que lo disfrutan viéndolo.