Juan Antonio Folgado Pascual – Balance de empleo y paro en 2019 (I): España

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Hace pocos días se ha publicado la Encuesta de población activa (EPA) correspondiente al 4º trimestre de 2019. En virtud de la misma podemos hacer un balance más afinado sobre los resultados en materia de empleo y paro en España obtenidos en este primer año completo de gobierno socialista.

El paro a finales de 2019 era de 3.192.000 personas, lo que supone un descenso neto anual de 112.000 parados, en claro contraste con el más de medio millón de parados menos en que venía bajando de promedio durante los cinco años anteriores. La tasa de paro queda en el 13,78%, descendiendo 0,67 puntos en el año, frente a los 2,10 puntos que se redujo en los dos años anteriores. España continúa ocupando el segundo lugar, por detrás de Grecia, en el ranking de paro de la UE. Se pone de manifiesto con estos datos la caída producida en el ritmo de reducción del paro, derivada de la relevante desaceleración económica que viene sufriendo nuestro país en los últimos dos años.

El empleo ha finalizado con 19.967.000 ocupados, lo que supone una creación de 402.000 empleos (2%) durante el año 2019, casi un tercio menos que el año anterior, siendo el peor dato de generación de empleo desde el ejercicio 2014. Destaca la creación de 246.800 empleos femeninos, siguiendo la tónica de los cinco años anteriores, mientras que los varones reducen el ritmo hasta los 155.500 empleos netos durante este último ejercicio. Casi la mitad (45%) de los puestos de trabajo fueron ocupados por extranjeros, de los cuales dos terceras partes procedían de países no pertenecientes a la UE. Por comunidades autónomas, destaca Madrid que creó en torno al 35% del empleo nacional durante ese año, seguida de Cataluña que apenas superó el 21% y Andalucía que generó más del 11%, en contraste con Castilla-La Mancha, Extremadura y Melilla que destruyeron empleo.

Por sectores económicos, más del 93% de la generación de puestos de trabajo se produjo en servicios, en industria el incremento neto fue de 55.400 empleos y en construcción el empleo aumentó testimonialmente, mientras que el sector agropecuario perdió 31.700 empleos netos, lo que tal vez explique el malestar del sector que se está agudizando últimamente. La inmensa mayoría de los trabajos generados en el año tenían la condición de asalariados del sector privado (350.200) o público (42.300), en contraste con la reducción neta de 15.400 empleos de empresarios sin asalariados o trabajadores independientes, que se produjo fundamentalmente en el sector agropecuario. Por tipos de ocupación, se crearon más puestos de trabajo neto de técnicos y profesionales científicos e intelectuales (243.400), seguidos de trabajadores de los servicios de restauración, personales y vendedores (94.100) y operadores de instalaciones y maquinaria y montadores (64.500); mientras que se redujeron en el grupo denominado ocupaciones elementales, destacando los empleados domésticos con un descenso de 39.900 (-9,7%), peones agrarios 21.400 (-5,7%), peones de construcción 16.600 (-12,6%), otro personal de limpieza 5.800 (-1%) y ocupaciones militares 5.400 (-5%), a los que habría que añadir otras ocupaciones en otros grupos, tales como trabajadores del sector agropecuario (-24.300) y de manufacturas (-8.500), que ponen en evidencia el impacto negativo sobre el empleo menos cualificado de la subida del 22,3% en el salario mínimo interprofesional durante el ejercicio 2019.

Puede concluirse de estos datos de la EPA que sintetizo, la preocupante caída en la creación de empleo y consecuente disminución del ritmo de reducción del paro en nuestro país, a raíz del cambio de gobierno, cuyas causas estriban en la profunda desaceleración de la economía, agudizada por la inestabilidad política provocada por las extrañas alianzas del PSOE y sus extravagantes políticas económicas, el despilfarro de gasto público de los viernes sociales-electorales y las expectativas negativas inducidas desde el gobierno con sus inoportunos anuncios. Ahora, la formación del nuevo gobierno autodenominado “progresista” no sólo no ha contribuido a establecer un clima de confianza, sino que sus propuestas en materia laboral, energética, fiscal, etc. han contribuido a generar todavía más incertidumbre en los sectores de la economía y desconfianza en los inversores, lo que traerá como secuela más paro y más precariedad económica y social a nuestro país.

Cuando estas líneas escribo se acaban de publicar los datos del mercado de trabajo correspondientes a enero de 2020, que corroboran y respaldan aún más la tendencia descendente en el empleo de nuestro país. El arranque del presente año no ha sido precisamente bueno, dado que en enero, según los datos de afiliación a la Seguridad Social, se destruyeron 244.044 empleos, que es el peor dato desde enero de 2013. Todos los sectores destruyeron empleo, si bien destacaron los descensos en comercio, hostelería, actividades administrativas y servicios auxiliares, y, en menor medida, actividades sanitarias y servicios sociales. También es significativo el descenso en el régimen de autónomos, régimen especial agrario y empleados de hogar, que confirma el efecto negativo de las subidas excesivas del SMI por segundo año consecutivo. El empleo bajó en todas las comunidades autónomas sin excepción.

Por su parte, el paro registrado por el Mº de Trabajo (SEPE) aumentó en 90.248 personas, su mayor incremento desde enero de 2014, lo que supone que sube más de lo habitual en este mes.

Destacaron en ese aumento los sectores de servicios en valor absoluto (+90.957) y el agropecuario en valor relativo (+6,5%), manteniéndose los demás sectores razonablemente estables.

En definitiva, el balance de empleo y paro en España correspondiente al ejercicio 2019 y los primeros datos referidos al primer mes del año actual no dan margen para decisiones demagógicas en materia de contrarreforma laboral, subidas de costes laborales o política económica pródiga en materia de gasto social. Procede una profunda reflexión por parte del Gobierno, antes de aplicar su catálogo de medidas, no vaya a ser que nuestro país vuelva a reeditar los errores que cometió el último Gobierno socialista de Zapatero, que dejó hundida la economía del país y en cifras récord de paro a España dentro de los países de la OCDE.