Juan Andrés Saiz Garrido (*) – ¿El transporte lo soporta todo?

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A veces recordamos en alto una frase que nos define: “El transporte lo soporta todo”. Tiene varias lecturas, empezando por la capacidad para llevar sobre nuestros vehículos a personas y a mercancías; le sigue la evidencia de ser una actividad muy intervenida por distintas áreas de las Administraciones Públicas (Tráfico, Industria, Fomento, Sanidad, Hacienda…); la cita también apunta a la excesiva cantidad de impuestos y tasas que pesan sobre nuestra actividad. Además de lo anterior, los transportistas hemos aguantado las distintas crisis económicas, empezando por la que estalló en el año 2008, se prolongó durante toda una década y ya creíamos vencida. Error, pues acabamos de caer en otra aún peor.

Durante estos tres primeros meses de angustia y confinamiento por el Covid19, los transportistas segovianos de mercancías hemos salido a la carretera para mantener abastecido al país, a riesgo y ventura, con mascarillas y protecciones improvisadas, que entre todos hemos tenido que rebuscar, sin que pudieran evitarse los contagios del virus entre conductores y otros profesionales del sector, sobre todo las primeras semanas de confusión. En esta situación de alarma general, la demanda de trabajo se ha comprimido y han aumentado notablemente los kilómetros en vacío de nuestros camiones, pues el mercado de fletes se ha movido a impulsos de urgencia, sin control. A pesar de todo, hemos estado ahí, cumpliendo con nuestra condición de “servicios esenciales”. Si el transporte siempre es necesario, en esta ocasión ha sido imprescindible para que España pudiera seguir alimentada y con pulso.

En el transporte de personas la situación es aún más oscura. A mediados de marzo, los viajeros desaparecieron con el confinamiento; así pues, las empresas concesionarias han tenido que realizar sus rutas con los autobuses medio vacíos, situación que afortunadamente ha sido paliada en parte por la Junta de Castilla y León. Sin embargo, la suspensión radical de las rutas de escolares y la desaparición de toda actividad cultural, deportiva, turística y recreativa ha encerrado en las cocheras a toda la flota de autobuses del sector discrecional, con cero euros de recaudación durante los últimos meses, mientras los gastos diarios siguen cayendo de forma inexorable, sin que se adivine la luz al final del túnel. ¿Hay alguien que pueda aguantar ese desequilibrio tan brusco? La situación del sufrido sector del taxi tampoco es mucho mejor.

Durante estos meses de calvario, en Asetra no hemos cesado de mantener el diálogo fluido con la Junta, en especial sintonía con la Dirección General de Transportes, y de pedir razonadamente a la Consejería de Educación que abone a los transportistas segovianos —en su justa medida— las rutas escolares suspendidas por emergencia de salud pública, antes incluso de que el Gobierno publicara el Real Decreto de medidas urgentes y extraordinarias para hacer frente al impacto del Covid19. Por otro lado, a través de las organizaciones en las que estamos representados, tanto en mercancías como en viajeros (CETM, FETRACAL, FECALBUS y CONFEBUS), buscamos que los planes de Reactivación Económica, anunciados por el Gobierno de España, prolonguen los Ertes, contribuyan a frenar los créditos financieros, aporten liquidez con préstamos sin interés, aplacen cotizaciones e impuestos, y faciliten ayudas finalistas para sostener a las empresas de transporte, que tanto esfuerzo ha costado levantar. En ello estamos.

A mayores de todo lo anterior, entre los muchos muertos con que la pandemia ha castigado a nuestra provincia, ha fallecido a los 46 años el que fuera nuestro presidente desde 2008 a 2016, Gerardo Salgado. Sin olvidar el tremendo dolor que esta pérdida nos produce, en Asetra seguimos trabajando. Seguramente hay otros sectores tan afectados o más por esta tremenda e inesperada crisis, pero nuestra obligación es defender a los transportistas segovianos, que a lo mejor ya están muy cansados de soportarlo todo.
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(*)Presidente de Asetra.