José María Martín Sánchez – Noticias breves, como en verano procede

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Cuando sobre lo sucedido en el verano de 2019 se escriba en el año 3200, se contará –como ejemplo-, que en el mes de julio en Segovia hubo sofocos (1) constantes debidos a “la” calor. Esta achuchó de tal forma al personal que si abrían las ventanas para encontrar viento circulante, lo que entraba era “fuego” mas, si las cerraban, el fuego se quedaba adentro.

Vamos pa ya.

Cofradías en entredicho
Debió ser por el año 1473. Enrique IV celebra Cortes en Santa Mª de Nieva y, entre otras cuestiones, “revocó todos los privilegios y donaciones que había concedido en los 10 años anteriores a la cofradías”. Se justificó tal decisión en que estas se habían fundado “con pretexto de religión”, pero no cumpliendo con sus fines. Por ello, ordenó que “cuantas en adelante se formen habrán de ser con autorización Real”.

“Despelote” del Eresma
En el siglo XVI, año 1543, reinando Carlos I —de infausta memoria para la causa comunera y para los intereses ciudadanos que estos defendían—, el Eresma “ofreció” su gran avenida. Por entonces se encontraban en su ribera seis batanes (2) y a todos se los llevó la corriente. Puentes, viviendas, animales, monasterios… sufrieron su “despelote”.

También “informo” que doscientos años después había en la ciudad cuatro batanes, cinco presas con 12 bataneros, 18 prensadores y 54 trabajadores. Conocidos estos últimos en la industria lanera como “personas sueltas”.

Limpieza
Por si no se lo hubieran contado. En 1775, se autorizó por Real Cédula al vecino de Fuente de Santa Cruz, Juan Manrique, la construcción en la localidad, de una fábrica de jabón “duro y blando secado con fuego”.

¿Santa? Hermandad
Sepan. En el año 1466, había tantos ladrones “que no se podía dar un paso sin topar con ellos”(3). Desvalijaban todo lo que encontraban. Las quejas de los ciudadanos eran constantes. Tras sesudo estudio del problema, el Rey Enrique IV crea “La Santa Hermandad”.

Inicialmente por un período de tres años, se territorializó su jurisdicción, se organizó su tropa (un jinete por cada cien vecinos y un soldado por cada ciento cincuenta), agrupados en cuadrillas. Se estipularon sus ámbitos de actuación legal y se le dotó de una estructura económica, de financiación por impuestos, política y administrativa. Esta última la formaban delegados de las ocho provincias, León, Zamora, Salamanca, Valladolid, Palencia, Ávila, Burgos y Segovia. (4)

Según prescribía el artículo 4º de las ordenanzas del Ayuntamiento de Segovia, el “cuerpo” tenía, entre otras obligaciones:
—No nombrar “jefe” a menor de 24 años.
—Designar “caballeros”
—Prender y no soltar.
—Limpiar caminos de ladrones, rateros y vagabundos…
Su “ejército” estaba compuesto por “hombres tan bárbaros” como los mismos salteadores. Así, mataban a los criminales conforme los cogían. Su solo nombre infundía un gran terror.
Segovia fue una de las primeras ciudades en contar con tan “peculiar” ejército de defensa. Un caso concreto. Habiendo llegado a Zamarramala un gran número de gente desocupada buscando hospedaje, sin causa aparente comenzó una gran batalla campal en la zona. Hubo heridos y la Hermandad tuvo aviso de ello. “In situ” el que mandaba ordenó:
—“Prendan a los forasteros. Seguro que el tumulto lo han iniciado ellos”.

Tras el interrogatorio entienden los de la “santa” que las vidas de los detenidos no eran nada limpias. Les trasladan al “cuartel”. Tres días después los ajusticiaron, asaetando a algunos de ellos “en bárbaro y cruel suplicio”.

Recuerde el que leyere, para mejor entender, que La Santa Hermandad era la organización encargada de hacer justicia sobre los actos de mala fe que ocurrieran en Segovia en el referido año. Si bien hubo modificaciones posteriores. La institución fue refrendada y unificada por Isabel la Católica en 1476 y disuelta en 1834, durante la Regencia de Mª Cristina.

Fue la primera unidad militar permanente que existió en España y una de las primeras tropas regulares organizadas de Occidente.
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(1) Sensación de calor, muchas veces acompañada de sudor y enrojecimiento de la piel. 2ª acepción de la RAE.
(2) Batán: máquina destinada a transformar unos tejidos abiertos en otros más tupidos. Funcionaban por la fuerza de una corriente de agua que hace mover una rueda hidráulica, que activa los mazos que posteriormente golpeaban los tejidos hasta compactarlos.
(3) Crónica de la Provincia de Segovia. Siglo XV. Luis Carreras, 1867.
(4) J. Martínez Ruiz, «Algunas reflexiones sobre la Santa Hermandad», 1992.