José María Martín Sánchez – La ley y la picaresca

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Por la Ley de 25-XI-1940, de la Jefatura del Estado, de ordena la clausura de los molinos maquileros. Justificación a la medida: ‘por existir muchos y la consiguiente dificultad de estrecha vigilancia sobre ellos. Siendo grande la cantidad de trigo que se moltura sin sujeción estricta a las normas’. El reglamento de la referida Ley se publica siete meses después.

La ley nace, se pone en funcionamiento y ¿qué pasa? que la molienda clandestina crece. Sobre todo en aquellos molinos situados en lugares recónditos o de difícil acceso. Allí la inspección llegaba, si, pero de ‘uvas a peras’ y en determinadas situaciones la ‘vista gorda’ era la norma a emplear. Conocido es el tema de que cuando se publica una ley lo primero que se busca en su texto es la ‘rendija’, la coma puesta en mal lugar o el punto y seguido para poder eludir el mandato. Al respecto, no es de extrañar el siguiente hecho:

Se cuenta, y yo lo cogí al ‘vuelo’. El Molino del Coto de San Bernardo, que es lugar de Sacramenia, era propiedad en aquel tiempo de un militar de alta graduación. En el molino, sobre todo por la noche, había mucho movimiento. Agricultores con sus caballerías y el trigo en la alforja, que desde las últimas horas de la tarde se escondían en las zonas boscosas. Llegada la noche y sabiendo que la autoridad no iba a presentarse, realizaban la molienda, pagaban la maquila y antes de amanecer caminaban a sus lugares de origen.

Llegado el año 1952, se permite a los referidos molinos clausurados el poder solicitar del Servicio Nacional del Trigo su reapertura. Muchos de ellos no regresaron a la actividad (1).

Puesto de trabajo para ‘hacerse rico’. Lean. BOE de octubre de 1946:

Concurso para la provisión de plazas vacantes del personal rural con arreglo a la Ley.

Segovia. Cartería peatonía de Zamarramala, con obligación (además) de cambiar una vez al día con la conducción de Segovia y servir el Convento de Carmelitas, Santuario de la Fuencisla, Hospital de Epidémicos (antiguo San Lázaro), Ventorro del Pito (que fuera casa/vivienda de Agapito Marazuela), Molino de los Señores, bar Villa Rosa (quizá el más antiguo de los arrabales), Granja Avícola, Venta de San Pedro Abanto, Fábrica La Pilarcita (multuración de harinas de Ángel Escorial), Casa Pradillos, Casas del Zorroclín, Casillas de Peones Camineros y de la Vía férrea (cruce de La Aparecida).

Ocho kilómetros/día y haber anual de 1.965 pesetas’.

A lo que te voy: el futuro cartero, que utilizaba calzado de alpargata, el salario/día le suponía la cantidad de 5,38 pesetas.

Apartado íntegro de curiosidades

— La ‘Fuente del Sultán’ y después del Tío Pintao, se ubicaba en el paraje de Las Delicias, barrio de San Lorenzo, ya en el siglo XVIII.

— A comienzos del siglo XX había en la Plaza Mayor de la ciudad un surtidor de gasolina. De él llenaban el depósito, especialmente, los autobuses de la empresa Mariano Primicia que llevaba viajeros a la estación del Ferrocarril.

— La fuente conocida como ‘de la Alpargata’ se encontraba en la Ronda de Santa Lucía, junto a una de las huertas, antes de llegar al convento de Santa Cruz, de los monjes Dominicos de la Orden de Predicadores.

— El recorrido que llevaba al Cementerio de El Ángel era conocido en sus primeros tiempos del siglo XIX como ‘El Camino de los Tristes’. Elección nada dudosa.

— Posadas de la capital —siglos XIX y XX—, que fueron y ya no son: Parador del Norte, del Acueducto, de Vizcaínos (San Fco. 16), La Paloma (Escuderos 19), del Potro (Plazuela del Potro 3), La Paisana (José Zorrilla 93), El Besugo (Teniente Ochoa 20), Caballeros (Valdeláguila 4).

— Entre los años 1111 y 1126, ejerció su reinado desde Segovia Alfonso I de Aragón ‘El Batallador’. Había nacido en Jaca en 1073. Se casó con Urraca I de León. En 1119 participó en la restauración eclesiástica de Segovia, acto celebrado en Pedraza. De allí salió el nombramiento primer obispo de la diócesis tras la reconquista: Pedro de Agen. Francés de la región de Aquitania y de la orden de Cluny.

— La Cruz Roja inició su actividad en Segovia en el año 1873. Entre otros, socorrió a soldados de la guerra de Cuba que llegaban heridos, además de otras actividades.
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(1) ‘Los Molinos harineros de la provincia de Segovia’. Mario Sanz Elorza, 2010.