José María Martín Sánchez – El Palacio de La Granja ‘vistió’ al Museo del Prado

Con el nacimiento del Museo del Prado, se necesitaban ‘ropas’ para vestirlo. No les hizo falta a los ‘padres’ más que una mirada para saber que materia de la buena se encontraba en el Palacio Real de La Granja. Así la colección de cuadros y esculturas que decoraron el palacio granjeño, que era magnífica, pasó el referido año a otro Real, el Museo del Prado, 19/XI/1819.
Al citado viajaron la mayor parte de sus obras de escultura (1) y 351 cuadros, todos de cierto valor y buen gusto, entre los cuales se destacan originales de Luca Giordano, Pablo Veronés, Tintoretto, Rubens y Van Dick, y españoles de Claudio Coello, Murillo, Ribera y Velázquez.

Tan espléndido ‘donativo’ real hizo que la colección de cuadros del Palacio no volviera a ser lo que fue. Por más que llegará un importante ‘refuerzo’, cuando el siglo XIX estaba en su mitad, con la colección que Isabel II le compró (adquirió, que es más fino) al señor Marqués de Salamanca.

Esa compra tiene su historia. El referido Marqués, Conde de los Llanos y Grande de España (José Salamanca y Mayol), amigo de la reina, compró a la Duquesa de San Fernando 71 cuadros. Entre ellos se encontraban varios de Velázquez y Murillo.

Por ellos pagó Salamanca un millón de reales, utilizando un talón del Banco de Isabel II (germen del Banco de España), entidad que no levantó cabeza. Al no poder liquidar los talones y hacer frente a los pagos (la economía del Marqués estaba por los suelos), propuso a la reina que le comprase los cuadros que él había adquirido.

Isabel II accedió, si bien el conde hubo de aceptar el pago a través de las acciones que la reina tenía en el Ferrocarril Madrid-Aranjuez, propiedad de Salamanca, por un total de 4 millones de reales. Las acciones en ese momento se encontraban a la baja.

¡Qué lista la reina!

Pobreza: “escasez y carencia de lo necesario para vivir”.

Segovia, año 1865. Podía ser otro cualquiera de los que componían el siglo XIX, en relación con la pobreza. En ese mismo camino de elección, dos barrios. San Millán, poblado por jornaleros. Otro, San Miguel, donde residía la gente acomodada. Era una de las parroquias más importantes de la ciudad. En el citado año reunía alrededor de 1320 vecinos.

Dada la situación de pobreza de la gran mayoría de los habitantes de la ciudad, el Ayuntamiento ‘editaba’ el Padrón de Pobres, donde se daba a conocer a aquellos que lo eran de necesidad. En este contexto, la parroquia de San Millán era la que mayor número tenía: 548. Más del doble de los que había registrados en San Miguel: 200.

En el referido padrón y año 1865, había 602 familias inscritas; en 1882 750 y en 1888, 835. Entre medias de los descritos se colocó (¡éramos pocos!) el cólera morbo, que mató a una gran parte de la población y dejó sin trabajo al resto.

El padrón lo revisaban cada seis meses los alcaldes de barrio.

Eran tiempos en los que las cuevas de los altos de El Parral, San Marcos, Cuesta de los Hoyos y la Hontanilla estaban pobladas de habitantes. Obligadas las familias a malvivir por falta de mínimo necesario y, sobre todo, de trabajo. Habitaron en ellas hasta bien entrado el siglo XX.

Mesón y pescado

Mesón de los Peces. Popular entre los más populares de la ciudad. Se ubicaba en la que hoy conocemos como plaza de la Rubia, que antes —lo cuenta, y muy bien, Ruiz Hernando (2)—, tuvo el nombre de los Altares (hasta el año 1325) y más tarde, el de plazuela de la Pescadería.

Y del Mesón ¿qué? Pues… estaba situado en el conocido como ‘Rincón de los Peces’, en una de las esquinas de la referida plaza. Desde el siglo XIV era propiedad del Cabildo (nota de Santamaría Lancho, UNED, 1989). En el año 1507, lo vendió al pañero Alonso de Martín, que pagó 24.000 maravedís ‘partidos’ en dos años.

Dato. En el siglo XVI, Segovia, por su actividad económica, era la tercera ciudad de Castilla, tras Valladolid y Salamanca.

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(1) La colección de esculturas las había comprado Felipe V a la Reina Cristina de Suecia en 1725.
(2) Historia del Urbanismo en la Ciudad de Segovia siglos XII a XIX. 1982.