José María Martín Sánchez – El caminar por la vida de Diego de Colmenares

Lo que prosigue, pretendiendo con el aviso evitar aviesas interpretaciones, no es una biografía al uso. Son notas de agenda recogidas de aquí y de allá que una vez hilvanadas quedan así:

Nuestro paisano, Diego de Colmenares y Peñalosa, nació en el barrio de San Esteban, c/ Escuderos nº 22, el día 26 de julio de 1586.

Demostrada su valía para el estudio, sus padres le “remiten” a Salamanca. Allí aprende derecho canónico. Mas, y como su inclinación por la vida religiosa era manifiesta, emprendió ese camino entre los dominicos del convento de Santa Cruz de esta la nuestra ciudad. Donde aprendió teología y latín.

Con 25 años fue ordenado sacerdote por el obispo Pedro de Castro y Nero. Tras oficiar su primera misa lo enviaron a Valdesimonte, donde permaneció cinco años. Llegó a la localidad en 1611. Regresó a la capital en 1616. Lo trasladó el obispo Juan Vigil de Quiñones y Labiada.

El regreso se hizo ya sabiendo que tendría iglesia “propia” a la que servir: San Juan. Templo “pegadito” a la muralla y al “ladito” mismo del portón de San Juan. Muy cerca del convento de Santa Cruz. En ella permaneció hasta su muerte, enero de 1651.

Colmenares, además de cumplir con su ministerio, dedicó buena parte del “otro tiempo” a la escritura. De entre todos sus legajos destacó, por su importancia a través de los tiempos, la “Historia de Segovia y comprendió de todas las Historias de Castilla”. Al “librito” (3 tomos), dedicó catorce años de su vida (1623-1637). Y como, al parecer, dejó escrito el historiador, en el trabajo “gasté más de 1.000 ducados”.

El cura de San Juan falleció en enero de 1651, cuando contaba con 65 años en la tierra. Llegó el momento de testar. Colmenares manifestó sus deseos ante el notario Francisco López de Montalvo en septiembre de 1648. Desde que se dio lectura al mismo sabemos que por el interés que suscitó su fortuna, esta llevó a largos pleitos.

Una parte de sus libros (literatura, derecho, biografías, historias…) fueron, por donación del escritor, para los franciscanos del convento de San Gabriel (barrio de El Salvador). La gran partida de sus escritos salió a pública subasta. Esta se realizó a través de pregonero, Bartolomé Gutiérrez, en tres lugares de la ciudad: Plaza Mayor, c/ Real y Azoguejo.

Después de varias pujas se adjudicó al palentino, residente en Madrid, Pedro Lasso, que, con anterioridad, había adquirido la biblioteca de Gonzalo de Córdoba. El librero adjudicatario trasladó la “mercancía” a Madrid en carros. Para ello contrató los servicios de los vecinos de Navas de Riofrío, Esteban Capones y Alonso Revenga.

Estos cobraron a 70 maravedís por arroba (11,339 kilos), si bien el contratante podría resarcirse de 8 reales por cada uno de los días que pasaran del acordado para su entrega.

Entre esos libros no se encontraba la “Historia”. Estos quedaron, según testamento, “para la hacienda del otorgante”. Sepa también quien esto leyere que por el escritorio de Colmenares, lugar donde pasó la “tira” de horas, se adjudicó en subasta por 1.000 reales.

Y, claro, llegó el tiempo de que lo escrito a pluma se viera compuesto en un libro. Su autor, que había guardado algún dinero para eso, para editarlo, no debió tener suficiente, pues pidió ayuda para tal menester a la Junta de Nobles Linajes. Esta le concedió 200 pagaderos en cuatro anualidades. También la encontró en el Concejo, 100 ducados. La impresión costaba 600.

Había pasado tres años desde que el cura había puesto el punto y final a su obra cuando esta se imprime en Segovia. Tenía la portada grabada en cobre. La segunda impresión fue en Madrid, año 1640, con dos tiradas, una de lujo y la otra en rústica (corriente). El precio de venta en librerías se fijó en 815 maravedís. Estaba compuesto por 163 pliegos.

Cuando falleció Colmenares lo enterraron en la iglesia de San Juan, en el pabellón/capilla de Los Nobles Linajes.

Sepan, para finalizar estas líneas, que para Colmenares se solicitó al rey el título de “Cronista de Castilla”, pues había dos plazas libres. El señor rey, Felipe IV, en escrito del año 1641, contestó diciendo: “no se le concede”.

¡Qué poco sabían algunos reyes de cultura!

El precio medio, año 2020, se sitúa en librerías en 55 euros.

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Nota
Los datos precedentes fueron recogidos de lo escrito por Juan de Vera, Mariano Quintanilla, Marqués de Lozoya, Gabriel Mª García Vergara y Biblioteca Digital de CyL, entre otros.