José María Martín Sánchez – Diego de Riofrío, entre la Muerte y la Vida

En más de una ocasión describí lo que entre 1520 y1522, ‘en abril, para más señas’, fue noticia a través de la rotulada ‘guerra de las Comunidades de Castilla’, cuando los comuneros se levantaron en armas contra el poder de la Regencia, que detentaba el cardenal Adriano.. En Segovia —recuerden—, lo más destacado estuvo en la lucha por conquistar el Alcázar (1). Los comuneros atacaban la fortaleza desde la catedral, consagrada en 1228, y respondían los arcabuceros que se defendían del asedio. A estos arengaba Diego de Cabrera y Bobadilla, hermanísssimo del Conde de Chinchón y dominico después. Diego se había recluido en el Alcázar, con todos los elementos de defensa a su alcance, para resistir el sitio.

Descrito sea a grandes rasgos y sin entrar en balas de un lado, ni las del otro, que tanto agujero, y más, hicieron en el edificio religioso, prosigo.

En torno al asedio, cuento una historia que, como todo lo que sucede en las guerras, las de antes, las de ayer y las que llegarán, demuestra que cuando se enciende una cerilla (póngale el nombre que quieran), y la gasolina está al lado…

Un nombre: Diego de Riofrío. Agricultor —rico y terrateniente—, con domicilio en el barrio del Mercado. Un día de esos años llamó a uno de sus criados para decirle:
‘Coge una yunta de bueyes y vas a laborear la tierra de los altos que están frente al Alcázar’.

El peón-labrador, tras pasear los animales por determinadas calles de la polvorienta ciudad, llegó al lugar y comenzó el trabajo de roturar la tierra. Desde la fortaleza observaban. Puesto en conocimiento del jefe este decidió sin titubeo:

—‘Salgan arcabuceros y traigan a este Alcázar los animales y quien les manda. Nos van a ser muy necesarios.’—.

La acción fue rápida. Defensa no hubo en el rapto de peón/agricultor y menos aún en los animales. La historia cuenta que desde las tierras por encima del actual Pinarillo (que entonces no era ni proyecto), atravesando la Cuesta de los Hoyos llegaron a el Alcázar a través del Puente del Piojo (2), sobre el rio Clamores, por donde habían salido.

Conclusión inmediata de la caza: los animales sirvieron de suministro, en forma de filetes, para los asediados. El labrador quedó como un defensor más de la causa.

Esa es la primera parte de la historia. En la segunda… comenzó a expandirse el rumor (como sucede en este tiempo de acusaciones ‘barriobajeras’ sin control ni quien lo ponga):
‘Diego de Riofrío está aliado con los del Alcázar y les ha entregado el ganado vacuno para colaborar con los asediados’. (3)

El acusado intenta defenderse. El boca a boca ciudadano tiene más poder y ‘más de dos mil personas se reúnen frente a su casa’ (Colmenares). Vanos fueron los intentos en defensa de su inocencia. La ‘turba’ (3) enfurecida asalta su casa para matarlo. Diego es retenido y conducido a través de las calles hasta la Cárcel.

Al pasar la comitiva por la calle del Berrocal (Muerte y Vida), una mujer, ‘con furia incontrolada’ describe Colmenares, pide a los ‘apresadores’ no llevarlo a la cárcel. Lanzando una cuerda grita: ¡‘ahí tenéis soga para colgarlo en la horca’!

Diego fue llevado hasta la Cárcel y allí lo dejaron. Se defendió y no pudiendo culparle de nada, salió en libertad. Se salvo, es cierto, pero estuvo entre la Muerte y la Vida (4).

Con posterioridad siguió la causa comunera, obtuvo la confianza del pueblo siendo elegido Procurador por Segovia en la Santa Junta, constituida en las Cortes generales del Reino.

Derribada la casa desde donde la mujer arengó a la masa, las dos hojas de madera de la ventana fueron entregadas a la Comisión Provincial de Monumentos. Desde 1866 se encuentran en el Museo Provincial.

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(1) Un año duró el asedio.
(2) El Canónigo Juan de Pantigoso, relata en su ‘Memorial Histórico de Segovia’, año 1523, que el referido puente fue derribado en 1483. Por el contrario, Diego de Colmenares, ‘Historia de Segovia…’ siglo XVII, dice que ‘fueron los comuneros quienes lo derribaron’. Carlos de Lecea y José Losañez ponen fecha real: sobre 1880.
(3) ‘Relación Histórica de los Principales comuneros segovianos’. C. Lecea, 1906.
(4) Conjunto de personas que en forma desordenada genera confusión y caos.
(5) El nombre de la calle tiene origen en aquellos hechos.