José María López López – Los niños y niñas en marcha

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En mi artículo anterior de hace quince días decía yo: “En esta noche muchos de nuestros niños y niñas reirán de emoción al ver los regalos que les han traído los Reyes Magos. Dejemos que lo hagan y disfrutemos con ellos, (espero que no se hayan cansado ya de los juguetes de esa noche) pero en otros momentos a lo largo del año contadles que en este mundo, que ha desarrollado las tecnologías más sofisticadas, hay todavía por desgracia muchísimos niños y niñas en condiciones inhumanas, que viven al margen de la sociedad, en las periferias de las grandes ciudades o en las zonas rurales. Contadles que todavía hoy muchos niños son explotados, maltratados, esclavizados, objeto de violencia y de tráfico ilícito. Demasiados niños son hoy desplazados, refugiados, a veces ahogados en los mares, especialmente en las aguas del Mediterráneo. Y que de todo esto nos tenemos que avergonzar”.

Mira por cuanto, el próximo domingo, 26 de enero, se celebra en la Iglesia Católica la llamada “Jornada de la Infancia Misionera”, organizada desde la Obra Misional Pontificia de la Infancia Misionera que destina todos sus esfuerzos a los niños. O, para ser más precisos, son los niños los verdaderos protagonistas de esta Obra, extendida por 115 países del mundo, que no es solo para los niños, sino de los niños para los niños. Ellos son los protagonistas.

La idea de fundar en la Iglesia un organismo de esta naturaleza nació hace más de 170 años, cuando un obispo francés, Mons. Charles de Forbin-Janson, viendo que tantos niños morían sin el bautismo en China, y no pudiendo ir personalmente a ayudarlos, decidió fundar una Obra que se dedicase a la evangelización de los niños gracias a la ayuda y colaboración de los mismos niños.

Esta colaboración, que se puede sintetizar en el lema “los niños ayudan a los niños”, consiste simplemente en la oración y en la ayuda material. Los niños de la Infancia Misionera rezan todos los días una avemaría por todos los niños del mundo y aportan su dinero para proyectos solidarios.

Los niños que participan en esta Obra y que en ella van madurando en su fe cristiana, saben que hay millones de niños que sufren hambre —y cientos de ellos mueren cada día—, muchos no pueden ir a la escuela, otros no pueden acceder a los servicios médicos más elementales. Los huérfanos, los pobres, los enfermos y, sobre todo, aquellos que no conocen todavía a Jesús, todos ellos, están en el centro de sus actividades y a los que ayudan con sus pequeñas aportaciones económicas y su oración.

A través de esta Obra de Infancia misionera estos niños han ayudado a más de cuatro millones de niñas y niños de todo el mundo. Desde España se han aportado en el año 2019 más de dos millones de Euros para financiar trescientos setenta y dos Proyectos en África, América y Asia.

Estos niños van descubriendo a Jesús como alguien a quien merece la pena seguir y se van haciendo más solidarios, valorando lo que tienen y que a veces no reconocen. Descubren que su generosidad sirve para que muchos niños y niñas tengan un refugio donde vivir, ellos que tienen una casa con comodidades. Reciban catequesis y sepan que Jesús los quiere, ellos que lo están experimentando. Puedan aprender a leer, tengan una escuela y libros, ellos que cada día pueden aprender de la mano de buenos maestros. Puedan comer y jugar y no tengan que trabajar, ellos que a veces no aprecien la comida que tienen y la desperdician y disponen de tiempo para jugar. Tengan medicinas y alguien que los cure, ellos que tiene un fácil acceso inmediato a los servicios médicos siempre que los necesitan.

El lema de esta jornada es: “Con Jesús a Egipto. ¡En Marcha!”. Ojala que muchos padres cristianos y otros que tienen prejuicios o no valoran en estos tiempos el hecho religioso en la educación de sus hijos, pudieran descubrir a través de esta Obra u otras similares, que la fe en Cristo estimula al ser humano en los valores del amor, la paz, la solidaridad, abre nuevos horizontes y potencia el crecimiento integral de sus hijos.