José Luis Salcedo Luengo – El saqueo de las empresas eléctricas

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Ahora es la época apropiada para que las grandes empresas españolas publiquen los beneficios que han obtenido a lo largo del pasado ejercicio. Algunas empresas obtienen miles de millones de euros de ganancias por su gestión y lo publican a modo de trofeo de caza con un orgullo inaudito sin ocultar sus vergüenzas, cuando en realidad lo único que han hecho ha sido atracar a los pobres usuarios sin ninguna consideración.

Hay bienes que nos da la naturaleza que son necesarios o se han hecho necesarios para la vida cotidiana por lo que debieran ser gratuitos, así tenemos el aire, el agua y la electricidad. Estos bienes son de primera necesidad para la subsistencia actual y sin el consumo de los cuales no podemos vivir. Ahora bien, estamos viendo que entre las empresas y los gobiernos, algunos de estos bienes se nos están haciendo prohibitivos, ya que la voracidad de ambos no tiene límites.

Todavía no nos han puesto un impuesto por respirar, pero no está lejano el día que nos lo apliquen. Ya Josep (o José) Borrell Fontelles siendo ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente de 1991 a 1996 nos quiso poner un gravamen por circular por las carreteras públicas que después de haberlas pagado nosotros con nuestros impuestos así como su mantenimiento, nos quería aplicar un nuevo tributo, con lo cual habríamos pagado el doble o triple o sabe dios cuántas veces el importe de esa misma carretera.

El agua, vital para nuestra existencia, vemos que los ayuntamientos, particularmente el de Segovia, nos saquea nuestros bolsillos y llegará un día que un litro de agua costará más que un litro de leche. Bueno en muchos bares así es.

El caso de la electricidad es sintomático. Como si la electricidad fuera un artículo de lujo asiático, el gobierno ha entrado a saco en la factura de la luz con dos impuestos desaforados y las empresas también han metido la “vara cristiana”. Por ejemplo el coste del consumo de luz puede ser de 20 euros pero entre pitos y flautas te facturan más de 60 euros, es decir el triple, justificando este abuso entre impuestos, cuota de potencia, peajes, alquileres, etc. que no son más que martingalas para dejarnos exhaustos los bolsillos.

Siendo el consumo de electricidad una necesidad vital, si los gobiernos miraran por sus súbditos en vez de mirar solo para su bolsillo, debieran poner una cuota gratuita hasta un límite de consumo, gravando el exceso de ese gasto y los gobiernos debieran de poner también coto al precio del kilovatio, para beneficiar a los consumidores, por ser un bien de vital necesidad. Así veríamos que en vez de presumir obscenamente, por ejemplo, que Iberdrola ha obtenido unos beneficios netos en el pasado ejercicio de 3.014,1 millones de euros se quedaría reducido, tal vez, a la décima parte pero el pueblo, principalmente la clase baja y mediana, es decir los pobres, que casi somos el noventa por ciento, elevaríamos un poco nuestro nivel de vida. Hemos de decir que estos beneficios acaso aporten a las arcas del Tesoro por lo menos el triple, es decir más de 9.000 millones de euros en impuestos y me quedo corto.

Naturalmente todo esto que digo es agua de borrajas, ya que la codicia de las empresas y la voracidad de Hacienda son insaciables y a pesar de promesas y “buenas intenciones” que vociferan en sus programas electorales los partidos, la verdad sea dicha es que a los políticos todas las lamentaciones del pueblo les importan un bledo.