José-Ignacio González Ochoa – El Infierno de Dante… ¡¡¡Qué cerca está!!!

El Canto Tercero del Libro “Infierno” de la “Divina Comedia” de Dante contiene una de las frases más famosas de la literatura universal que reza: ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!. Es una obra de naturaleza épica que describe el viaje del italiano Dante Alighieri por el Infierno, por el Purgatorio y por el Paraíso de la mano del poeta romano Virgilio.

Volviendo a la frase antes referida supongo que la misma encierra en sí la crispación y convencimiento resignado de aquellos que traspasando el dintel de la puerta en el que se encontraba tan demoledora afirmación, habían de entender que una vez se hallaran al otro lado de la puerta en cuestión quedaban dentro del Infierno de donde jamás saldrían permaneciendo en tan horrible lugar obligados a padecer allí las penalidades propias del Infierno y las espantosas torturas del Averno sin remisión, de modo eterno.

Pues bien, ese horroroso paraje en la vida real puede encontrarse y dista escasos kilómetros de la ciudad de Segovia, concretamente se ubica en la población de Hontanares de Eresma y más exactamente en el denominado “barrio de La Estación”.

En efecto, allí se construyeron hace años varias Urbanizaciones; mi familia y yo residimos en una de ellas, la que se denomina “La Atalaya”. Como a tantos otros se nos vendió el chalet presentándonos la edificación y el lugar como un auténtico paraíso pero lo cierto es que poco tiempo había transcurrido para darnos cuenta -como el resto de vecinos- que ese Edén prometido realmente era el Caos, el Averno indigno que nada tenía que ver con lo que falsariamente se nos había deslumbrado.

Desde siempre dicha Urbanización ha tenido que padecer y continúa padeciendo las más abruptas y denigrantes carencias tales como imposibilidad de disfrutar de la televisión toda vez que no pocos canales continúan viéndose con pleno “pixelamiento” de las imágenes, calles aberrantemente estrechas que impiden el aparcamiento de los vehículos de modo normal debiendo hacerlo encima de las aceras, interrupciones constantes del suministro eléctrico, inexistencia de los servicios de ocio más básicos, etc..

De todas estas deficiencias, sin lugar a dudas, la más grave y angustiosa es la que tiene que ver con el agua o, mejor dicho, con el suministro de tan fundamental elemento.

En efecto, desde siempre se han venido produciendo cortes de agua (se produce uno cada veinte o treinta días) que obligan a permanecer períodos de tiempo importantes sin poder contar con agua para satisfacer las necesidades básicas de higiene, limpieza, lavado de ropa, preparación de comida, etc., a lo que resulta menester añadir la situación vergonzosa y bochornosa en que se encuentran los viales de la Urbanización más propios de una ciudad como Sarajevo tras finalizar la Guerra de Los Balcanes que de una población que se dice “vive en paz”, precisamente por las operaciones de reparación de los reventones constantes de las tuberías obligando a levantar el pavimento para dejar después el mismo en más que lamentable estado cuando se procede a cerrar los socavones que se realizan en aras a tales trabajos reparatorios y eso cuando se clausuran las “trincheras” ya que algunas de ellas pese a llevar varios meses abiertas siendo de grandes dimensiones a fecha actual continúan como si de canteras a cielo abierto se tratase, tal vez a la espera de ser declaradas “monumentos de interés histórico-cultural” para poder atraer al turismo al igual que se hace con magnas obras como el Acueducto, el Alcázar o la Catedral.

Resulta evidente que la pacífica existencia a la que todo ser humano tiene derecho en el lugar del que hablo no se produce en modo alguno ya que cuando llegas a casa con el único deseo de reposar, resulta extraño el día que no encuentras una calle levantada manando agua cual fuente de El Real Sitio de San Ildefonso encontrando en el buzón del domicilio aviso consistorial (tarde como siempre) de corte del suministro por reparaciones “ad hoc”. Ello implica no poder cocinar, no poder lavarte, no poder limpiar ni la vivienda ni la ropa, no poder beber líquido elemento, en suma volver a codearse con el caos, el desconcierto, la perturbación suma, añadiendo a ello la maniobra ya típica de la “insigne” Regidora del Consistorio Municipal que no es otra cosa que una ya muy ensayado encogimiento de hombros y… ¡¡¡hasta la próxima!!!.

La falta de vergüenza del Ayuntamiento en acometer este y otros problemas de modo definitivo es más que gigantesca pese a ser el responsable de evitar situaciones como la relatada pero eso sí cobrando la oportuna tasa acuífera que desde luego no es barata o lo que es lo mismo, fiscalizar el bolsillo del ciudadano por un servicio que no se presta y que cuando se lleva a cabo se hace de manera bochornosa.

El último percance al respecto se ha producido hoy mismo (19-11-2.018), al parecer por rotura muy grave de la bomba de un depósito (los habitantes del pueblo en sí de Hontanares de Eresma jamás se ven afectados por incidencias como las referidas) que buen seguro, como se ha escuchado radiofónicamente hablando, supondrá la falta de agua en los domicilios de dicha Urbanización durante varios días y cuando se repare la avería tan sólo quedará esperar a que se produzca la próxima y así sucesivamente.

Consecuentemente la frase “dantesca” con la que iniciaba este relato se hace patente en el lugar mentado que se me antoja como auténtico Infierno de la obra de Dante condenándose a los que allí moramos a abandonar cualquier esperanza de escapatoria favorable ya que de ahí no se sale, de la negligencia, desidia e ineptitud municipales no habremos de librarnos y es por ello por lo que entiendo que ese Averno del que Dante con tan angustiosa y atormentada literatura nos refiere, no dista mucho de aquí hallándose cerca, muy cerca, a unos pocos kilómetros de la capital… ¡¡¡En Hontanares de Eresma sin ir más lejos!!!.