Jesús Vázquez Ortega – Preparando el invierno

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Parece mentira, pero de nuevo nos adentramos en época de tinieblas, cualquiera diría que hace cuatro días veíamos la luz tras un interminable periodo de meses lóbregos que se iniciara allá por enero, en aquel inolvidable día de reyes con la famosa nevada de marras que tanto dio que hablar, en algunos casos con mucho desconocimiento y bastante mala baba.

Lo cierto es que este 2018 no se puede calificar como un año de luces, hemos gozado poco del astro rey, y ahora que ya se ha marchado hasta la próxima, echamos de menos esos rayos candentes que calientan el cuerpo alelando el cerebro durante los días de estío.

El pasado viernes ya sufrimos el primer zarpazo invernal con una nevada nocturna que puso en apuros a los conductores más madrugadores, al menos a quien suscribe, que hubo de tomar la controvertida AP-6 y apoquinar los 4,50 euros que cuesta porque la N-VI a esa hora era una pista de esquí.

Inevitablemente acudían a mi mente recuerdos poco agradables, experiencias vividas que no deseo repetir, y me preguntaba si los responsables en quienes descansa nuestra confianza ante los imponderables meteorológicos, sacaron las consecuencias de coyunturas pasadas, recuperando el cuaderno de apuntes para no recaer en errores pretéritos, queda aún mucho por venir.

Del mismo modo también es conveniente hacer mención al comportamiento cívico, recordando a los imprudentes e insolidarios que, con sus actitudes insensatas, movilizan a profesionales y voluntarios poniendo en riesgo su integridad física para solventar situaciones provocadas de manera frívola, que a veces desgraciadamente finalizan con desenlaces fatales.

El invierno es una estación que ofrece numerosas alternativas de ocio, pero las particularidades de estas opciones deben estar encauzadas por el empleo del sentido común, que es el más común de los sentidos.

Disfrutemos de esta variedad que se nos brinda durante estos meses gélidos pero únicos en nuestros parajes serranos, auténtico marco de esparcimiento natural donde cuerpo y alma se descargan de preocupaciones retomando la sensación de vivir en esta tierra maravillosa.