Jesús Postigo (*) – Pymes y autónomos

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Pequeñas empresas y autónomos, tienen que hacer sus declaraciones mensual y trimestral de marzo, llevando bastantes de ellas cerradas desde la implantación del Estado de Alarma. El Gobierno se niega a aprobar una moratoria de impuestos generalizada que permita a los empresarios retrasar el pago de impuestos, al menos, hasta este verano, lo que obligará a muchos a pedir líneas de crédito a los bancos para pagar los impuestos. La rechaza de plano.

El Gobierno no sabe distinguir entre multinacionales y grandes empresas de las pymes y autónomos. Estas no tienen músculo financiero y por tanto el cierre de empresas y comercios, así como la falta de producción y de ingresos, pone a las pequeñas empresas y autónomos en una situación crítica y contra las cuerdas. Aplicar pues una moratoria de los impuestos y de las cuotas de autónomos, IRPF, IVA, impuestos de sociedades o las cuotas de la seguridad social, debería ser inmediato ya que no se trata de dejar de pagar, sino de retrasar el pago para poder salvar el tejido productivo más importe de España y que no es otro, que la pequeña empresa y los autónomos.

No podemos olvidar que el tejido productivo tiene además que pagar otra serie de gastos fijos como son los alquileres, intereses, salarios, etc y todo ello sin generar ingresos, de ahí que no se disponga en estos momento de liquidez para hacer frente a todo los gastos.

Hemos entregado al presidente Sánchez los máximos poderes y él no nos devuelve eficacia. Él quiso tener el poder y por eso, ahora le corresponde a él toda la responsabilidad. En la Comunidad de Madrid lo han hecho y varios países también.

No podemos olvidar que en estos momentos tenemos dos crisis: la primera, la del Covid- 19, que es la que debe llevarse todo nuestro esfuerzo para combatirla, defendiendo y apoyando todas las medidas que se tomen; la segunda, la económica; y está, la reconstrucción económica de nuestro país, no se puede pensar que empezará cuando la epidemia se acabe, sino que tiene que empezarse ahora también. Si no, llegaremos tarde una vez más y nos pasará como en esta crisis del coronavirus.

Creo que la lealtad y la unidad es fundamental en estos momentos, pero esto no debe significar cheques en blanco ni posiciones acríticas. La lealtad debe de ser recíproca, de nada vale pedir lealtad al otro y no corresponder con lo que se pide. La lealtad es una decisión y posición de la razón y por tanto, el que pide lealtad tiene que dar incluso más de lo que pide. Y en cuanto a la unidad, no significa en modo alguno complicidad en la inacción. Por tanto, unidad y lealtad sí, pero desde la generosidad, responsabilidad y confianza recíproca, empezando por el que la solicita.
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(*) Diputado del Partido Popular por Segovia.