Jesús Fuentetaja – Tablas en El Peñascal, un día de S. Frutos hace 48 años

Entramos en la semana de celebraciones de San Frutos, santo patrón segoviano y a uno, que ya empieza a peinar canas y a veces le falla la memoria RAM del ordenador personal de su cabeza, le ha venido de repente el recuerdo de un acontecimiento deportivo que sucedió el día 25 de octubre de 1970, en el añorado para unos, desconocido para otros y olvidado ya por todos, que fue el viejo campo de deportes del Peñascal -así constaba en el rótulo sobre su puerta principal-, sustituto del más antiguo de Chamberí y antecesor de las verdes praderas de la Albuera. En las arenas, a veces movedizas de aquel Peñascal, se enfrentaron por primera vez en competición oficial los dos equipos representativos de la ciudad: la Sociedad Deportiva Gimnástica Segoviana, y el Club Deportivo Acueducto. Quiso la casualidad del calendario futbolístico que el partido se fuera a disputar el mismo día de San Frutos, que aquel año cayó en domingo. Este hecho vino a poner en un brete al patrón de Segovia, al obligarle a decidir a cuál de las dos formaciones de la tierra debía favorecer. El santo que además de bendito debe ser sabio, decidió que aquello debía terminar en tablas, y ante la concurrida presencia de seguidores de uno y otro equipo que abarrotaron las destartaladas gradas del Peñascal, dispuso que el resultado del partido fuera de empate a tres goles, para que así, todos contentos pudieran volver a sus casas después de disfrutar de una hermosa y soleada tarde de fútbol. De esas hermosas y soleadas tardes que a menudo nos regala el otoño segoviano.

El partido correspondía a la Primera Regional Preferente de la extinta Federación Castellana de Fútbol, cuya sede se ubicaba en la madrileña calle Ferraz de Madrid y que se encargaba de la organización, desarrollo y control de todas las competiciones a nivel regional que se celebraban en las provincias de Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Ávila y Segovia. A esta categoría equivalente a la Tercera Nacional de ahora, o incluso todavía más potente, había descendido la Gimnástica como consecuencia de la enésima restructuración implantada por la Federación Española, que limitó la Tercera División a cuatro grupos en todo el territorio nacional -lo que ahora viene a ser la Segunda B-. En ella se encontró con el C.D. Acueducto, que también iba a debutar en esta Primera Preferente, tras el brillante ascenso alcanzado la temporada anterior. Al partido del día de San Frutos llegó el Acueducto encabezando la tabla clasificatoria como equipo revelación.

La historia de la Segoviana, a punto de cumplir ahora los noventa años de existencia, viene siendo más o menos conocida. No ocurre lo mismo con la del C.D. Acueducto, desaparecido en los años noventa del pasado siglo -qué lejano suena ya todo- que permanece ignota para toda una generación de segovianos. No obstante, todavía en el mes de mayo de 2009, a la convocatoria lanzada desde las páginas de este periódico por Pepe Ayuso, uno de sus futbolistas más carismáticos, conseguimos reunirnos más de un centenar de antiguos jugadores, para disfrutar (es un decir) primero de un simulacro de partido en el campo de las pistas de atletismo y después compartir mesa y mantel en una emotiva cena, con alguna que otra lágrima de incontenida nostalgia, sobre todo cuando Fernando Ortiz, alma del Mester e integrante de la peña de seguidores que cada domingo animaba musicalmente al equipo, nos recordó aquellas letras a ritmo de pasodoble que terminaban con el lema: ¡ACUEDUCTO, HACIA EL MUNDIAL!

El club fue engendrado en 1952 dentro la sección de Educación y Descanso de los antiguos sindicatos verticales, cobrando después vida propia gracias a la dedicación y entusiasmo de todos los dirigentes que a partir de César López fueron sucediéndose en su dirección; y sobre todo, gracias a la disposición de las diferentes hornadas de jugadores que fueron desfilando por el mismo, casi siempre de forma desinteresada y orgullosos de enfundarse aquella camiseta en donde lucía el emblema más representativo de Segovia. Porque esta era la condición primera, ser de aquí o vivir aquí, nunca importó el C.D. Acueducto jugadores ajenos a nosotros mismos.

Para posibilitar que este acontecimiento histórico pueda quedar fijado en la memoria de los aficionados al futbol de Segovia, sólo nos restaría facilitar las alineaciones que hace 48 años presentaron ambos equipos. Por parte de la G. Segoviana: Aguilar; Emilio, Agustín, Grande; Diego, Ponce (Cerezo); Medina, Campa, Navas, Domenech y Zambrano. Y por el C.D. Acueducto: Goyo; Mariano, Pocholo, José Luis; González (Teodoro), Juanjo; Ñete, Vallejo (Susi), Ernesto Cuéllar, David Fuentetaja y Del Río. Teófilo Ortiz «Pilín” dirigió a la Segoviana y Casto López Manzano al Acueducto. Solo restaría por añadir que los goles de la Gimnástica fueron conseguidos por Diego, en dos ocasiones y el otro por Navas. Mientras que en el equipo acueductista la condición de doble goleador correspondió a Ñete, con Del Río de acompañante en el marcador.