Javier Barbero – Sobre el incendio en La Granja

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Señora directora:

El día 4 de agosto, como es bien sabido, vivimos un importante incendio en La Granja de San Ildefonso. A las personas que nos sentimos vinculados a este hermoso pueblo (llevo viniendo con mi familia de vacaciones, más de veinte años), se nos rompía el alma, ciertamente. Afortunadamente, las cosas no fueron tan mal como inicialmente se temía, pero además pudimos experimentar algunas realidades que hoy me gustaría compartir en su periódico, entiendo que dignas de reseñar.

En primer lugar, el magnífico trabajo que ha realizado y coordinado el Ayuntamiento de La Granja en la gestión de la crisis. Una corporación casi recién nombrada que supo vincular dispositivos de distintas administraciones, canalizar la solidaridad de cientos de nuestras vecinas y vecinos y comunicar y calmar con una información objetiva, sistemática y vinculada a las preocupaciones de la gente. No era nada fácil. Yo he sido concejal de Emergencias en el Ayuntamiento de Madrid estos últimos cuatro años y conozco la complejidad del abordaje de una crisis tan relevante.

En segundo lugar, para finalizar, resaltar el cuidado de lo común de todos los que allí directa o indirectamente intervinimos, tanto profesionales como vecinas y vecinos de a pie. El común tiene que ver con algo tan objetivo como la montaña, el bosque, nuestros pinares. Pero también con valores tan centrales como la solidaridad, el apoyo mutuo, el esfuerzo y la generosidad. Y eso lo hemos vivido a raudales.

La dureza del incendio y los miedos acumulados no nos pueden hacer perder la perspectiva de lo mucho que aprendimos: una administración que hizo bien las cosas y una ciudadanía que sabe respetar y cuidar lo común.