J. M. R. Santamaría – Elecciones generales frente a valores positivos

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Ya están a la vuelta de la esquina las elecciones generales del próximo 10 de Noviembre, y nos están volviendo locos durante estos días que restan para la campaña electoral con los programas llenos de promesas y ofrecimientos que después se quedarán vanos. Los políticos andan revueltos haciendo tejemanejes para ver la forma de ganar las elecciones a costa de lo que sea, pese a quién pese y cueste lo que cueste. Nos volverán a engañar nuevamente, seguro, y lo peor del caso es que no escarmentamos, pues muchas veces, que son las más, tenemos lo que nos merecemos, porque así lo hemos querido en las urnas, y luego nos tocará lo de siempre: arrepentirnos de lo que hemos votado, por lo tanto, después no nos quejemos y no lloremos. Por otro lado, estos, me refiero a los políticos, no buscan más que sus intereses partidistas y estar en la poltrona todo el tiempo que se pueda, es triste, pero es una realidad, al igual que también lo es que desgraciadamente son pocos los políticos valientes que aplican políticas activas de protección al ciudadano de a pie, a los más necesitados, a las familias humildes, a los desfavorecidos… sin tener en cuenta que los dineros y subvenciones que se les conceden proceden de los trabajadores honrados. En muy breve tiempo, los partidos políticos tendrán que exponer en sus programas electorales todo lo que nos ofrecen y lo que piensan hacer de cara a los ciudadanos, pues ahora sí, mucho prometer, mucha palabrería pero luego: “chichi na, chichi na”.

¿Dónde están los valores de antes: la educación coherente, la ética, la moral, el juicio, el respeto, la religión, el decoro, el honor… en definitiva los valores positivos y principios del ser humano y todo aquello que dignifica la vida de la persona?

Estas elecciones son ahora una ocasión estupenda para que nosotros, los ciudadanos hagamos oír nuestra opinión y nuestra voz exigiendo a los representantes políticos una responsabilidad seria, eficaz y justa cuyas políticas vayan dirigidas a esos valores tan necesarios hoy en día y que poco a poco lamentablemente vamos mermando cada vez más y están siendo menospreciados, e incluso mucha gente lo considera anticuado y pasado de moda.

Desde aquí clamo a todos los políticos que por favor, tengan en cuenta esos valores positivos, y —reiterando la palabra “valores”—, si tienen valor, pónganlo en sus programas, comprometiéndose de lleno que lo van a cumplir y que van a mirar por la dignidad del ser humano, y por tanto a todos los ciudadanos de este país.