Heliodoro Albarrán – Maus

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Antes de empezar. Parece ser que fue Goebbels, ministro de propaganda nazi, el que acuñó la frase: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Un ejemplo: los partidos de la izquierda española, incluida la extrema, se presentan como los únicos progresistas. La catadura de los que les apoyan y las dictaduras que defienden corroboran la mentira mil veces. Bueno, yo a lo mío, los libros.

No he sido ni soy de cómics. De niño me entretuve alguna tarde con aventuras del Guerrero del Antifaz, que me dejaba mi tío Alejandro. Y con el paso de los años, me gustaron algunos más y leí las aventuras de Astérix y Obélix y sin olvidar a Mafalda. Por lo tanto, tiene más valor el que me haya cautivado un cómic, Maus. Me llamó la atención el saber que era el único cómic en la historia que había ganado el premio Pulitzer, en 1992.

De entrada, decir que no es un cómic al uso, de superhéroes, de fantasía y entretenimiento. Su autor es Art Spiegelman un sueco que cuenta la relación actual con su padre, complicada entre otros motivos porque sus padres fueron separados por los nazis y él años después ha rehecho su vida y está viviendo con otra mujer y la relación de Art con ella no es del todo fluida. Y, sobre todo, narra a través de dibujos y texto la supervivencia del padre al holocausto nazi, dos historias entremezcladas del presente y el pasado. Son dibujos en blanco y negro y con una peculiaridad, los personajes son animales, los judíos son ratones, los alemanes gatos, cerdos los polacos, ranas los franceses, ciervos los suecos y los americanos son perros. Yo creo que no tiene ningún significado oculto, es solo porque así consigue que todas las personas sean iguales, miembros de un grupo. No entiendo como ya he dicho de cómics y los dibujos me parecen como poco detallistas pero suficientes para transmitir horror, sufrimiento, ternura, es increíble. El cómic relata las entrevistas del autor con su padre Vladek en las que le cuenta sus vivencias en los campos nazis. Dos historias que se mezclan, pero con prevalencia clara de la historia del padre con los nazis.

Es todo un testimonio vital de Vladek, como un homenaje de Art a sus padres y a todos los judíos que pasaron por el Holocausto. Ya se ha contado en muchas ocasiones, novelas, ensayos, biografías, etc. pero esto es diferente ¡es un cómic!, es una forma sutil e inteligente de contar los horrores, el sufrimiento que es capaz el ser humano de provocar y también del afán de supervivencia. Es impresionante como con unos dibujos y unas pocas frases cortas es capaz de trasmitir, por ejemplo, lo duro que tuvo que ser para el hijo escuchar en boca de su padre todos los sufrimientos y miserias desde su detención e ingreso en Auschwitz y cómo utilizando su inteligencia y maña para hacer de todo se va escabullendo como puede de castigos y de la desnutrición extrema a la que eran sometidos.

En el cómic se recorren situaciones conocidas como el lema que había en la entrada al campo “Arbeit macht frei”, el trabajo libera, con la que intentaban engañar a los que entraban en el campo para que trabajaran duro, aunque se van dando cuenta de que solo se salía de allí a través de las chimeneas de los hornos crematorios.

Por la obra también circula Josef Menguele el famoso doctor de la muerte y uno de los artífices de la llamada “solución final”. A lo largo de sus páginas vemos enfermedades, desnutrición, crueldades… y ternura, mucha ternura. En uno de los dibujos se ve al padre enseñar el número de preso grabado en su brazo, el 175113, que lo llevará hasta su muerte en 1982. Pero antes ha tenido que pasar por muchos horrores, como la separación de su hijo al que mandan con una tía para salvarle, la separación del matrimonio en los campos, las argucias que encuentran para mantenerse en contacto hasta que lo trasladan a otros campos como Dachau, etc.

Se ha dicho de Maus que es una obra maestra de la “narrativa dibujada” y estoy de acuerdo porque cuando habla de amor, con ternura, te conmueve, cuando relata el sufrimiento casi lloras, es de esos libros que te van hipnotizando según vas avanzando y al final sientes que se acabe, no quieres salir de ese mundo mágico en el que el autor te ha metido. No sabría encuadrar este libro, para mi es un libro de memorias, una biografía del padre, una novela histórica porque relata la vida en algunos países europeos en aquellos años, una autobiografía del hijo que cuenta en primera persona su entrevista con el padre y lo que va sintiendo al escribirlo, un relato psicológico. Y de dos épocas mezcladas. También se ha dicho de Maus que es el cómic más importante e impactante que se puede leer. Con muchos momentos especialmente impactantes, cuando al final el padre enseña al hijo una foto suya que conserva del campo de concentración, con el traje de rayas. O la viñeta final con la lápida de la tumba donde está enterrados sus padres, y las viñetas finales donde… no debo contar más, hay que leerlo. Es una recomendación de corazón, a mi me sorprendió, me parece una obra, un libro insuperable.

De esta obra se ha dicho entre otras muchas cosas esto: “Maus no es un cómic. Se trata de una obra universal de testimonio vital que fue concebida y presentada en viñetas pero que ahora mismo ya ha transcendido ese formato hasta convertirse simplemente en “Maus”, algo que todo el mundo debiera conocer y leer por lo menos una vez en su vida”. Lo comparto totalmente. Y no tengo más que añadir, la literatura está para emocionar, para transmitir cosas importantes de la vida, para hacerte reflexionar, y también para hacerte disfrutar. Maus consigue todo eso y mucho más.

Al menos a mi me lo parece.