Guillermo San Juan(*) – Patriotismo

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El patriotismo, el de verdad, no se construye contra otros. No utiliza los símbolos y las banderas de todos para excluir, sino para integrar. El patriotismo no es exaltación ciega de rancias esencias ni mitologías interesadas, el patriotismo no es ni puede ser una cobertura para el machismo, el racismo ni la xenofobia. Eso es otra cosa y tiene otro nombre. Ser patriota es trabajar por tu barrio, por la sanidad pública, por las pensiones y para cuidar nuestro planeta. Ser patriota no es ser más que nadie, aunque tampoco lo es ser menos. Patriotismo es aceptar España como es aunque a algunos no les guste y prefieran devolvernos al siglo XIX. Patriotismo es aprender a valorar nuestra diversidad y esforzarse en entender nuestra pluralidad de identidades y realidades y protegerlo y ponerlo en valor como algo que nos hace únicos.

La derecha más reaccionaria siempre ha querido usurpar el patriotismo. En nuestro país las castas de ilustres apellidos tenía el don de repartir los carnets de españolidad. El régimen decidía quien era un español de bien y quien no lo era, por mujer, por pobre, por lesbiana, por catalán o por obrero revoltoso. La anti-España es la consecuencia de la victoria ideológica del franquismo sobre las fuerzas democráticas, especialmente sobre las izquierdas. Una losa autodestructiva que ha pesado durante generaciones.

Por suerte, eso ha terminado. La nación no se puede construir contra el pueblo. Eso solo es un delirio nacionalista de nuestras elites. Quizás una de nuestras grandes aportaciones ha sido la recuperación progresista y sin complejos del patriotismo, del orgullo de sentirnos españoles y españolas en torno a una identidad civil y democrática, como reafirmación de la fraternidad y la soberanía popular y como deseo de afirmación de ser un país moderno, un país feminista. Un patriotismo de sentimientos, pero también de nevera, que apueste por nuestra soberanía económica y alimentaria, que proteja a nuestras pequeñas empresas frente a la competencia desleal de las multinacionales. Que tome partido. Frente a Amazon, nuestras Pymes, frente a la agroindustria, nuestros agricultores y ganaderos.

En definitiva, un patriotismo que conecta con lo mejor de nuestra historia. Un hilo que se remonta a la revolución de las comunidades, a María Pacheco, a Juan Bravo. Un hilo que recoge la herencia de las Cortes de Cádiz de 1812 y del General Torrijos frente a absolutismo que se emociona con la resistencia del “Empecinado”, de Daoiz y Velarde y del pueblo de Aranjuez frente a las tropas invasoras, que reivindica la herencia de los reformistas y revolucionarios de las dos repúblicas españolas que se dejaron la piel y en ocasiones la vida para el progreso moral y social del país. Un hilo morado con españolas que marcaron rumbo como Clara Campoamor, Federica Montseny o Victoria Kent. Un hilo rojo de orgullo por nuestro movimiento obrero que peleó primero por las 8 horas y después hizo lo propio contra la dictadura. Un hilo patriótico y popular que llega hasta la España del 15-M, la España feminista del 8M, de la PAH y de las mareas ciudadanas frente a los recortes y la austeridad. Un patriotismo de hoy que recoge lo mejor de nuestra historia, de españoles y españolas de ayer de todos los rincones de nuestro país.

Un Patriotismo, democrático y popular que se hace cargo también de los adversarios políticos, porque eso es precisamente lo que nos diferencia. En España no sobra nadie, tampoco los sectores reaccionarios. Haremos como hemos hecho siempre, como hicieron nuestras abuelas, cargarlos sobre nuestra espalda y seguir avanzando; porque, a pesar de todo, a pesar de “ellos”, España avanza, la España que cuida, la que protege, la España que deja atrás los recortes y la precariedad, la España moderna, feminista y diversa, la España orgullosa de serlo, la España de verdad.
¡Viva España!
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(*) Concejal de Podemos en Segovia.