Félix García de Pablos – Conmemoración del Quinto Centenario de la muerte de Juan Bravo

El 23 de abril de 2021 se conmemorará el quinto centenario de la muerte de Juan Bravo, tras la Guerra de las Comunidades de Castilla. Nuestro héroe nacional fue ejecutado tras la derrota en Villalar en abril de 1521, que puso fin a la revolución y que se había iniciado en Toledo en abril de 1520.

Un movimiento que será redescubierto por los liberales del siglo XIX en su lucha contra el absolutismo, siendo Juan Bravo, Padilla y Maldonado encumbrados al papel de grandes hombres. Su derrota supuso el comienzo de la decadencia de Castilla y el fin de su libertad. Enseguida, un monarca extranjero utilizó en su provecho todos sus recursos, le siguió un imperio que determinará la ruina total de Castilla.

La derrota de los comuneros implicará la instauración de un régimen absolutista y la eliminación de las libertades castellanas, de modo que sus ciudadanos iban a pagar el peso del imperio en exclusiva.

La economía Castellana se había desarrollado a partir de la segunda mitad del siglo XV y durante el reinado de los Reyes Católicos, mientras que las ciudades de Segovia, Valladolid, Toledo, Ávila y Salamanca desarrollaban una pujanza económica.

En la primera mitad del siglo XVI Castilla se industrializa gracias a la abundancia de lana y se instaura la industria textil con centros importantes en Segovia, Toledo, Córdoba y Cuenca. En 1515, la industria textil empleaba en la provincia de Segovia a más de 20.000 personas que procesaban más de 40.000 arrobas al año, en la propia Segovia y en su tierra, como las localidades de Villacastín, Santa María de Nieva o Bernardos.

En Segovia había en 1524 más de 43 capitalistas que dominaban la industria textil segoviana y empleaban a dos tercios de la población trabajadora de la ciudad, formada por tejedores, cardadores, hilanderas. Segovia se oponía a la exportación de la lana, es decir que la riqueza se fuera al extranjero, dado que ante la falta de la calidad de la lana, nuestra ciudad no podría competir con los países extranjeros, como al final ocurrió con el resultado de la ruina de la industria textil castellana.

El objetivo de los comuneros iba a ser la lucha en la defensa de esa industria castellana y de las libertades de Castilla, frente a un monarca opresor que carecía de legitimidad. Carlos de Gante había sido nombrado rey de Castilla y Aragón el 14 de marzo de 1516, cuando solamente le correspondía la regencia, un auténtico golpe de Estado para los castellanos que convivían con su reina Juana.

En efecto, seguidamente la corrupción se apoderó de Castilla. Los flamencos se apoderaron de los cargos administrativos, el nuevo rey autorizaba la exportación de la lana a Flandes y los Países Bajos sin restricciones, y aumentó extraordinariamente la presión fiscal con la pretensión de hacerse nombrar emperador. El futuro de Castilla, su porvenir y su industria, estaban claramente en peligro, y un grupo de franciscanos y dominicos en Salamanca ayudaron a confeccionar el programa de reivindicaciones, programa concretado en la primacía del reino sobre el rey, la limitación de la saca de dinero y de la exportación de lana, la protección de la industria textil castellana y el establecimiento del poder soberano de las Cortes.

Es decir, la rebelión comunera iba a convertirse en la primera revolución de los tiempos modernos, incluso con anterioridad a la revolución inglesa del siglo XVII, en palabras del profesor Maravall, dado que establecía la primacía del reino y sus Cortes sobre las decisiones del rey. Por tanto, la derrota de los comuneros en Villalar iba a determinar el rechazo de ese programa político y económico, con el resultado del sometimiento de Castilla al poder absoluto del rey, de modo que Castilla habría de soportar en exclusiva el peso del imperio.

El resultado es de todos conocido, crisis económica, epidemias, inflación, aumento de la presión tributaria, incremento del gasto por las continuas guerras, y la pérdida de la base industrial de Castilla.

Por ello, sería interesante la conmemoración del quinto centenario de la muerta de Juan Bravo con la realización de una serie de actos festivos y culturales, que pongan de manifiesto el valor de la revolución comunera. Unos actos que requieren la constitución de un comité integrado por la Junta de Castilla y León, la Diputación y el Ayuntamiento de Segovia, y que ha de contar con la necesaria ayuda financiera. Ayuda a través de los programas de apoyo a acontecimientos de excepcional interés público, previstos en la Ley 49/2002 relativa a los incentivos al mecenazgo, donde se incluyen, entre otras, las oportunas desgravaciones fiscales.