Esther Bermejo Bravo (*) – Los tenemos que echar

Suena fuerte el título, suena desleal, quizá suene hasta oportunista. Pero creemos firmemente que este Gobierno no está a la altura de las circunstancias, es inútil, devastador y nos van a arruinar tras el drama de las muertes y de cómo se están produciendo.

Si bien en el inicio de la crisis el apoyo al gobernante tiene que ser obligatorio, éste tiene que responder de la mejor manera posible.

Desde luego que admitimos que la gestión de la emergencia es difícil y que se cometen errores que en un momento dado se pueden entender y, en consecuencia, arrimaremos el hombro.

Pero de la misma forma hay que admitir que la pandemia nos ha llegado porque no hemos sido capaces de escuchar a la OMS ni a ciertos científicos que nos avisaban de lo que se nos venía encima.

Lo que no es de recibo es hacer oposición de la oposición en estos momentos, ni hacer uso de los medios de comunicación para mítines interminables, ni las risas de los ministros dando los datos del paro, ni la vergüenza del uso de las redes sociales, ni ministros que no tienen nada que decir, pero necesitan su cuota de pantalla.

Vicepresidentes contagiados, saltándose cuarentenas, ministros dos veces positivo, ministros con baja de paternidad ¡Con la que está cayendo! ¡Está siendo esperpéntico, surrealista, vergonzoso!

¡Basta ya!

Tenemos un sistema de salud público que, aunque sea mejorable, funciona, y hay que proteger. Se ha colapsado por una pandemia imprevista, pero la gestión de las emergencias está claro que no debe caer en manos políticas porque no saben y no se dejan aconsejar.

Tenemos un sistema de educación pública, que, aunque sea muy mejorable, funciona y hay que proteger. Las CCAA están todavía discutiendo qué se va a hacer con los finales de curso, los exámenes de la EBAU, etc.

Pero ¿qué hay del sector privado? ¿Por qué no se le menciona salvo para atacarle? ¿Cómo dice el Gobierno, “no queremos que el empresario se aproveche y mande al paro a sus trabajadores”? ¿Pero qué vergüenza es esta? ¿Y la sanidad privada que en este país es compatible? ¿no luchan también contra el maldito virus?

Y los agricultores y ganaderos, negocios difíciles de por sí, ¿no deberían tener un trato más digno por parte del Gobierno?

Hemos obligado a cerrar negocios por el bien común, descuidando el bienestar de los propietarios de estos, que en muchos casos son pequeños empresarios o autónomos y que, sin ayuda, van a salir heridos de muerte de esta pandemia.

Por no hablar de una hostelería y un turismo a los que se ha dejado sin recursos y a la deriva, totalmente abandonados a su suerte.

Son empresas privadas las que nos van a sacar adelante, y no el Estado de lo público paternalista, pues éste se nutre de aquel. El Estado, per se, no genera ingresos, no genera riqueza, no genera empleo salvo el público y el político.

Posiblemente serán las empresas privadas las que encuentren la vacuna contra este virus.

No queremos nuevas retóricas comunistas como el “escudo social”, queremos mejor gestión y coordinación.

¡Queremos que se vayan!
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(*) Vicesecretaria General Centrados en Segovia.