Emilio Montero Herrero – Juntos venceremos

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Estamos asistiendo a una auténtica psicosis colectiva por la expansión y los efectos del coronavirus por todo el mundo, declarado por la OMS como pandemia mundial. España no escapa de esta situación y es uno de los principales focos de contagio, especialmente la Comunidad de Madrid.

Los medios informativos, prácticamente en tiempo real, nos anuncian el número de contagiados, así como el número de fallecidos. La bolsa abre su mercado y las caídas se suceden en función de las medidas que se van adoptando por parte de los Gobiernos, siendo inevitable que se produzca una importante desaceleración económica. Así, empezamos a ver cómo echan el cierre empresas y negocios. La amenaza del paro, del que todavía no nos hemos recuperado del todo desde 2008, volverá a ensombrecer el futuro de muchas familias.

Sin duda, la situación es muy preocupante. El virus Covid-19 es mucho más contagioso que la gripe normal y estamos carentes de defensas. Eso significa que un porcentaje mayor de la población se verá contagiado. Y a mayor número de contagiados, mayor cifra de necesitados de hospitalización y de fallecidos, por lo que se ha decidido decretar el estado de alarma sanitaria y el confinamiento de todas las personas en sus hogares, salvo algunas excepciones que estén debidamente justificadas.

El problema es que ningún sistema sanitario está preparado para atender en masa una emergencia de este calibre. Por eso la importancia de cumplir con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, que nos advierten hasta la saciedad de las medidas de precaución que debemos tomar para no contagiarnos y frenar la velocidad de contagio, y todo con la esperanza de desarrollar una vacuna y que con el calor el coronavirus sea una mala pesadilla.

Es una prueba de verdad para el sistema entero, un desafío de salud pública y de economía de escala con caracteres estratégicos. Esa clase de crisis en cuyo manejo no bastan agitadores capaces de sacar provecho de cualquier jaleo. Un reto, en suma, para gobernantes maduros, competentes y serios, en el que para estar a la altura de los acontecimientos no va a bastar la invocación de los mantras del diálogo y el progreso.

A la vista de los últimos acontecimientos vividos, nos queda la duda razonable de si tenemos al frente las personas con la adecuada preparación para que tengan entre sus manos las vidas de millones de españoles. Tampoco es fácil saber si las medidas que está tomando el gobierno son las adecuadas y si se han tomado a tiempo o motivadas por presión de la opinión pública y otros intereses. Pero lo que sí sé, es que es de manual que una vez se decide en qué sentido hay que remar, sólo se puede tener éxito si todos remamos en el mismo sentido.

Ahora la mejor forma de pasar a la acción es informarse, cuidarnos entre todos y actuar con responsabilidad. La salud es el activo más importante que tenemos y debemos preservarlo. Seguro que lo has escuchado estos días: hay que frenar la curva para detener la propagación del coronavirus.

Hoy más que nunca se ve cómo la solución a los grandes problemas, cómo es ahora el coronavirus, requiere de la unión de todos los españoles y la coordinación con el resto de Europa. Por eso pidamos al Gobierno de España que no ceda ante los nacionalistas y aplique las medidas en todo el territorio nacional. Las críticas de los nacionalistas y sus intentos de ir por libre rompen claramente la unidad de acción tan necesaria para lograr controlar el virus. Y todo para defender sus chiringuitos. El rey Felipe VI nos pide la unidad de todos los españoles y dejar de lado las diferencias.

Afrontamos una situación excepcional, un estado de alerta inédito en nuestro país. Es el momento de quedarse en casa y seguir las instrucciones de las autoridades, de atender a los afectados que necesitan hospitalización, cuidar a los sanitaros y velar adecuadamente a los fallecidos. También preocuparnos física y espiritualmente por las personas que se encuentran solas en sus casas.

En definitiva, esta pandemia no es un problema gravísimo a nivel individual si estás sano, pero sí puede ser un gravísimo problema de salud pública. Por eso, decisión, sí; histeria, no. De nuevo, serenidad, responsabilidad y confianza. ¡Sólo remando todos juntos venceremos al coronavirus!

A pesar de la fragilidad del hombre, Dios gobierna. Así que en momentos difíciles no podemos no mirar al Cielo y rogar por su Misericordia.