Elisa Yagüe – Generosidad

Las tardes de los miércoles tienen algo fantasmagórico en El Espinar. Muchos comercios cierran para compensar su peculiar horario de atención (que incluye en ocasiones sábados por la tarde y domingos por la mañana), y eso se refleja en calles desiertas. ¿Y qué se puede hacer un miércoles por la tarde sin compra u ocupación prevista? Pues visitar una biblioteca, por ejemplo, porque, además, el próximo 24 de octubre es el Día de las Bibliotecas y hay que celebrarlo.

Las bibliotecas son lugares maravillosos, pues son lugares de encuentro. El encuentro es con los libros, con las películas y con internet. Y también con compañeros de clase o compañeros de lectura, con familias que buscan un ocio fuera de casa en los fríos días de invierno o con profesionales que animan a la lectura. El próximo miércoles es un buen día para el encuentro: en la Biblioteca de El Espinar a las 17 horas los más pequeños pueden disfrutar de la actuación de ‘El sombrero de la memoria’, mientras que los niños y niñas de San Rafael podrán dejar a sus peluches en la Biblioteca Menéndez Pidal para que se queden a dormir allí celebrando con una fiesta de pijamas el Día de las Bibliotecas.

Y es que en las bibliotecas cabe todo: la alegría, los bosques, la intriga, la política, la compasión, la cocina, la rabia, la historia, el miedo, el universo, la tristeza… Todo, porque los libros son grandes compendios del mundo que nos rodea y del mundo que llevamos dentro. Estando en una biblioteca el mundo se abre ante nosotros, y a cambio tan solo se pide silencio y respeto hacia los libros y hacia los otros lectores. No hay muchas cosas que den tanto por tan poco, ¿no? Será por eso que las bibliotecas nos enseñan a ser generosos, y he aquí el último gran motivo por el que merece la pena pasar por cualquiera de las dos bibliotecas municipales de nuestro municipio del 24 al 31 de octubre: para participar en el Mercadillo de libros solidarios cuya recaudación se destinará a paliar los daños materiales de Sant Llorenc en Mallorca. Solo hay que donar o comprar un libro por un euro. Merece la pena, ¿verdad?