El lenguaje roto

Señora directora:

El lenguaje con el que construyen sus relatos los creadores de opinión, está sufriendo una preocupante degradación. A fuerza de manosearlo y transgredirlo está roto, por lo tanto, cada vez sirve menos para dar un sentido claro, preciso y veraz a la comunicación. La peor transgresión que se puede hacer con el lenguaje es la mentira, por el clima de desconfianza y escepticismo negativo que crea, pero no es la única. La matización ha desaparecido de la mayoría de los argumentos al uso, sustituyéndola por un grosero y confuso reduccionismo, donde solo caben las explicaciones extremas que no ayudan a entender la compleja realidad de esta sociedad, es la época dorada del adjetivo en versión superlativa.La banalización es otra de las transgresiones especialmente dañina; expresiones como “fascista” o “golpista” han perdido su auténtico sentido en esta feria de las banalidades. Cuando se rompe el lenguaje se rompen muchas más cosas: la sociabilidad, la razón y lo más grave, la capacidad de entendernos.

Horacio Torvisco