El Atazir: Ángel González Pieras – San Jeroteo

Siempre he tenido especial simpatía por San Jeroteo. Ver cómo sesudos prebostes se inclinaban por San Frutos negando incluso la veracidad de varios cronicones que lo señalaban como primer obispo de Segovia, me ha parecido algo cruel, y más conociendo su muerte: decapitado y aún así con fuerza suficiente como para seguir predicando después de muerto, como el agricultor zaragozano San Lamberto, aunque este tres siglos más tarde. La propia diócesis de Segovia señala su episcopado como mera conjetura. Hasta el siglo VI no hay documentación fehaciente de obispos segovianos. Pero yo, repito, le venero especial simpatía. A San Jeroteo se le dedica la portada sur del crucero. Una portada que no tiene la complicación arquitectónica –tampoco lo tuvo el cerramiento de este brazo del crucero- de la portada norte, clasicismo en pleno barroco. Pero su sencillez es digna de elogio. Me gustan esos dos arcos escarzanos que componen su entrada, y el alfiz retranqueado que enmarca unas arquivoltas de arcos apuntados. No me gusta, en cambio, la estatua de Manuel Pacheco, hierática e inexpresiva. Cuestión de gustos.

La puerta no se abre que yo sepa. Aunque se haya adecentado su entorno, eliminando el follaje y la hierba mala nacida entre la piedra, la imagen no es la mejor: los operarios se han olvidado material de construcción en los últimos escalones, junto a la reja. Hay una carretilla, vallas de obra y hasta un casco. Las calles de San Jeroteo, Refitolería y Almuzara son cada vez más transitadas por quienes salen de la Judería camino de El Alcázar. Bueno sería que se remendara el descuido. La Gran Dama está preciosa; ni ella ni San Jeroteo se merecen el borrón.

agpieras@eladelantado.com