Una exposición para disfrutar de nuestra historia

El día 15 de octubre está prevista la apertura de la Exposición con la que El Adelantado de Segovia quiere celebrar los 120 años de su salida a la calle con periodicidad diaria, y no como semanario. Es un ofrecimiento que el periódico hace a la provincia para la que nació y que concibe como principal objeto de su atención, volcándose en la defensa de sus intereses. Tiene que agradecer la colaboración de los principales museos del país —Museo del Prado, Centro de Arte Reina Sofia, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo de Segovia, Museo de Álava, Museo de Sorolla— así como de instituciones —Fundación Mapfre, Fundación Sorolla, Diputación de Segovia, Ayuntamiento de Segovia— y de particulares. Asimismo, no hubiera sido posible este acontecimiento sin la conjunción del patrocinio público y del privado.

La Diputación Provincial de Segovia, la Junta de Castilla y León y Caixabank han sido colaboradores necesarios para llevar a buen puerto un proyecto que intenta reflejar la explosión en nuestra provincia de la Edad de Plata del arte y de la cultura en el primer tercio del siglo XX. El mismo agradecimiento manifestamos a las empresas e instituciones que han formado parte del Comité de Honor. Segovia se despertó entonces de décadas, por no decir siglos, de cierta abulia en el mundo de la creación. En el caso de la Diputación Provincial repite el generoso apoyo que dio hace 120 años a la primera Exposición que con carácter general se convocó en Segovia alentada por la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País, conjunción de una serie de prohombres que quisieron sacar a la ciudad y a la provincia del marasmo en el que se vivía en el cambio de siglos. Si importantes resultaron en la Edad de Plata artistas y personalidades como Julián M. Otero, Emiliano Barral, Mariano Quintanilla, Luis Martín García Marcos, Alfredo Marqueríe, el Marqués de Lozoya, Mariano Grau, Dionisio Ridruejo, Ignacio Carral, Martí Alonso, Carlos Martín, Torreagero, Lope Tablada de Diego o Emilio Navarro también lo fueron en el cambio de siglo personas como Segundo y Félix Gila, Gregorio Bernabé Pedrazuela, Aniceto Marinas, Xavier de la Pezuela, José Rodao, Joaquín de Catellarnau o Rufino Cano de Rueda. Ellos fueron el magma sobre el que fructificó después la llamada Generación de los años 20.

La presencia de foráneos que llegaron atraídos por las posibilidades de Segovia constituyó la unión perfecta con los nativos. Nombres como el Conde de Cheste, Blas J. Zambrano, Antonio Machado, Maurice Fromkes, Francisco Vidal, Ignacio y Daniel Zuloaga, Segismundo Nagy, Valentín de Zubiaurre, Pablo Uranga, Darío de Regoyos o Gutiérrez Solana —la mayoría de ellos presente en la exposición— son indispensables a la hora de realizar la historia de la época.

Visto los años con perspectiva, la hemeroteca es un patrimonio intangible que la actual propiedad quiere poner a disposición de todos los segovianos

Como lo es El Adelantado de Segovia, memoria viva de aquellos años de riqueza intelectual. Sin sus páginas no se puede comprender en su totalidad la crónica de ese tiempo y de los protagonistas, como hemos recordado durante 24 capítulos que ahora se recogen en un libro, otra de las aportaciones a la celebración del 120 aniversario, que ha contado con el patrocinio del Ayuntamiento de Segovia y que ya se encuentra en las librerías a precio módico. En ocasiones no fue el periódico un simple testigo, sino un actor del movimiento. En su Página literaria vieron la luz las primeras obras de quienes después fueron importantes escritores; las crónicas de José Rodao de las visitas y de los éxitos de Ignacio Zuloaga resultan imprescindibles para conocer la trayectoria pictórica del pintor eibarrés y la intrahistoria de su estilo. Visto los años con perspectiva, la hemeroteca es un patrimonio intangible que la actual propiedad quiere poner a disposición de todos los segovianos para que puedan acceder a ella desde la comodidad de sus casas. Es el objetivo del convenio firmado recientemente con el Ministerio de Cultura y Deporte.

Recuperar nuestro pasado, y más cuando se ha formado parte de él con importante protagonismo, es la mejor forma de caminar hacia el futuro de manera decidida y segura.