Consenso y transparencia

El PSOE vuelve a quedarse solo en un pleno del Ayuntamiento de Segovia y en una importante moción, en este caso sobre la ubicación de la estación de autobuses. No es la primera vez. Y vuelve a ocurrir en una cuestión que no es baladí. No lo fue que la concejala encargada de la gestión turística –a nadie se le esconde la importancia que este sector va a tener en los próximos meses en la recuperación económica de la ciudad- acabara reprobada por la mayoría de la corporación, y que en el horizonte próximo se proyecte la resolución de dos procedimientos judiciales que afectan a su cometido. Ni mucho menos lo es esta soledad que se exhibe en una cuestión crucial como es la ubicación de la estación de autobuses, bien lo sea por la construcción de una nueva o por la ampliación de la actual. Por esta última opción apuestan el conjunto de grupos municipales. Menos el PSOE. No deja de ser muestra y síntoma de cómo están las cosas en el gobierno de la capital.

En estas ocasiones, debería ser la alcaldesa la que tomara personalmente las riendas del asunto

No se ha avenido bien la historia de la ciudad con los lugares en donde se localizaban estas dotaciones. Ahora volvemos a tener el mismo problema, del que es un indicador la falta de consenso entre una parte del equipo de gobierno y la oposición. Ni siquiera en el equipo de gobierno parece que reine la unanimidad cuando un asunto estratégico como este requeriría el más amplio consenso posible. El resultado es preocupante. Dos de las apuestas estratégicas de la ciudad –la estación de autobuses y el Centro para la Innovación y Desarrollo Empresarial– permanecen con un futuro incierto y con un desacuerdo importante entre los representantes de los segovianos. Tampoco han resultado muy eficaces las negociaciones con la Junta de Castilla y León para la localización de la segunda infraestructura hospitalaria. El panorama resulta, por lo tanto, nada alentador. En estas ocasiones, debería ser la alcaldesa la que tomara personalmente las riendas del asunto. Clara Luquero ha demostrado en otras ocasiones cintura política, y estos son los momentos en que mayor altura gestora se requiere. No puede estar el Ayuntamiento instalado en el desacuerdo permanente en actuaciones clave de futuro o a la espera del porvenir de resoluciones judiciales.

Esta situación no puede quedar en manos de un concejal o concejala, ni siquiera de un equipo de gobierno dividido en la cuestión. Requiere consensos amplios

La ubicación de la estación de autobuses comprende, además, una cuestión urbanística importante. Un inversor privado parece tener todas las bazas para hacerse con la propiedad de la mayoría de los terrenos que conforman el llamado velódromo, lugar en donde la oposición pretende la ampliación de la estación de autobuses. Se unificaría en una sola mano incluso las parcelas que pertenecen a la Sareb. Lo cual no es una noticia negativa porque es uno de los lugares que requiere una solución urbanística, la que sea con tal de que mejore el aspecto actual de la zona. Pero puede obstaculizar el proyecto de ampliación, salvo que concurran permutas u otro tipo de iniciativas más traumáticas y menos probables. En todo caso, cualquier actuación que se pretenda requiere una reordenación urbanística. Esta situación no puede quedar en manos de un concejal o concejala, ni siquiera de un equipo de gobierno dividido en la cuestión. Requiere consensos amplios. Y luz y taquígrafos, más allá de reuniones particulares.

También la Junta debe tener clara su posición. El consejero de Fomento se comprometió a tratar con Adif la cesión de terrenos en la histórica estación ferroviaria, en donde todavía se pretende levantar la nueva estación de autobuses. Pero ello no supone una decisión preconcebida por parte del ejecutivo autonómico, sino solo el intento de coadyuvar en la ejecución de la medida. En unas declaraciones a este periódico, Suárez-Quiñones requiere el máximo consenso en una iniciativa que supone un rediseño de la ciudad, a la vez que contempla con “preocupación” la falta de mayorías amplias en un proyecto que es algo más que un puro trámite administrativo. La pelota está en el alero. Se requiere alguien con decisión para bajarla.