Cayetano González – Presupuestos y elecciones

El debate político en los últimos días en nuestro País ha girado en torno a las intenciones del Gobierno de presentar o no ante el Congreso de los Diputados la ley de Presupuestos Generales del Estado para el año que viene, y como consecuencia de ello -de su aprobación o de su rechazo- un posible adelanto de las elecciones generales.

Habrá que aceptar en primer lugar que con este Gobierno es difícil saber lo que en realidad piensa y, sobre todo, lo que va a hacer, porque los cambios de opinión, rectificación lo llaman algunos, son continuos. La pasada semana, en la sesión de control al ejecutivo que se lleva a cabo en el Congreso, el Presidente Sánchez aseguró que el ejecutivo presentaría en tiempo y en forma, es decir, antes de que terminara el año, los Presupuestos. No pasaron ni cuarenta y ocho horas, cuando desde la Cumbre Iberoamericana celebrada en Guatemala, el jefe del ejecutivo se desdijo de esa afirmación y aseguró que si no contaba con los apoyos suficientes para ser aprobados -que es lo que sucede a día de hoy- optaría por no presentarlos, con el argumento de que no quería marear a los españoles.

El presentar o no los presupuestos al Congreso no es una algo opcional para el ejecutivo. El artículo 134.3 de la Constitución es muy claro al respecto: “el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior”. No parece creíble que ni Sánchez ni su ministra de Hacienda desconozcan esta obligación constitucional, por lo que la explicación más plausible de este “mareo de perdiz” hay que buscarla en que Sánchez quiere evitar a toda costa el desgaste político que conllevaría para su persona el que los Presupuestos fueran rechazados en el Congreso.

Las presiones que comienza a tener Sánchez de su socio preferente, Podemos, para que en caso de no sacar adelante los Presupuestos convoque elecciones pueden ir haciendo mella en el Presidente que es a quien, por prerrogativa constitucional, corresponde convocarlas. Se empieza a hablar ya de que esas elecciones generales adelantadas podrían tener lugar el domingo 26 de mayo, junto a las europeas, municipales y autonómicas en trece Comunidades. Un “superdomingo” electoral que tiene sus riesgos al juntar en un mismo día elecciones de tan distinta naturaleza. Pero mejor eso que seguir prolongando una legislatura que ya emite síntomas de claro agotamiento. Y desde luego, mucho mejor dejar que los ciudadanos decidan quien quiere que les gobierne que seguir haciéndolo con unos presupuestos heredados del Gobierno de Rajoy que además tendrían que ser modificados, según anuncio del propio Presidente, por el sistema del decreto-ley.