Sobre “ventorros y ventorrillos”

Señor director:

Me gustaría que publicara en su diario esta observación acerca del artículo publicado el día 15 presente mes de agosto, bajo el título “Ventorros y ventorrillos”.

En la información que respecta al ventorro de Villa Angela, observo unos datos absolutamente erróneos: el articulista dice que conoció a “dos hijos del titular de Villa Angela” Marcos y Mónica entendiendo que ésta última profesó como Monja”.

No sé si este articulista conoció, realmente, a mi madre. Porque, sí, Mónica fue mi madre y de otros cinco hijos más, y NUNCA fue monja.

Desconozco si el primer propietario de Villa Angela fue D. Santiago Monedero, pero sí sé que en la segunda mitad de los años 20 del pasado siglo XX, mi abuelo D. Marcos Lázaro Monjas, compró un “pequeño” ventorrillo que ya existía con el nombre de Villa Angela y allí nació mi madre Mónica en el año 1927 y allí hemos nacido todos los hijos de Mónica (que nunca fue monja)

No se menciona en parte alguna que fue mi abuelo, D. Marcos Lázaro Monjas quien ostentó la titularidad del “Merendero Villa Angela” junto con su esposa Dña. Juana Tapias Blanco y, allí, tuvieron a seis de sus siete hijos , perdurando la propiedad del Merendero desde los años 20 del siglo XX (hasta su desaparición por causa de la remodelación urbanística) en manos de sus hijos y herederos, ni que fue él quien amplió el pequeño ventorrillo, quien hizo la pista de baile y la terraza-jardín del interior de la finca, donde tan buenos ratos hemos pasado toda la familia de D. Marcos Lázaro Monjas y muchísimos segovianos y foráneos.

Sr. Director, le agradecería la publicación de esta carta como rectificación de datos y homenaje a mis abuelos.

María Gozalo Lázaro
Hija mayor de Dña. Mónica Lázaro Tapias