¿Qué pasa con Santa Eulalia?

Señor director:

Afortunadamente, la mártir Santa Eulalia de Mérida, se encuentra divinamente y con mucha energía. Pero, ¿qué le sigue pasando a la Plaza de Santa Eulalia?

¡Qué sí! ¡Qué no! ¡A ser reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC)!

Hay cuestiones que se enmarañan con cierta frecuencia y no dejan de causar sorpresa, cuando estamos en el presente año 21 de tercer milenio, aunque bien sabemos que las constantes de comportamiento humano se repiten desde los comienzos de los tiempos.

De ningún modo puede sonar -y menos en este año de conmemoración de la derrota de los Comuneros en Villalar- a una nueva victoria de pequeños o no tan pequeños dominadores, fruto tal vez de la ignorancia o de “intereses creados”, como si se tratara de esos duendes malvados que no dejan de incordiar a las buenas gentes de esta tierra castellana muy “zurrada”.

No puede ser en este año de memoria de la Edad de Plata en Segovia.

Parece que hay un duro debate, tal vez sin pretenderlo, entre valoraciones periciales un tanto desacertadas y otros informes efectuados por expertos especialistas.

Es evidente que esta plaza cumple muy requetebién las características de Bien de Interés Cultural, pues por mucho que haya sido víctima de las piquetas de siglos sucesivos, es un espacio de gran valor urbanístico para entender la evolución secular sufrida desde tiempos medievales, y antes, hasta pasados 20 años del siglo XXI.

No sólo la Iglesia y la Plaza con sus hermosos almeces; quedan “el resto” de preciosos soportales tan característicos de la Castilla boyante en los siglos XV y XVI, sin excluir parte del XVII; un resto de soportal distinto, de época Contemporánea con su fachada de ladrillo rojo tan característica de finales del XIX y comienzos del XX. Y, por supuesto, la Casa Palacio de los Buitrago al borde del arroyo Clamores.

Y el edificio obra del arquitecto municipal Pagola, que según se escuchaba hace muy pocos días, ya hay concesión de vía libre para meter la “piqueta derrumbadora”

¿Cómo es posible tamaña tropelía, cuando la obra de este arquitecto da pie a un itinerario alternativo por la ruta de su creación “arquitectónica racionalista” y entorno?

Hasta el edificio del actual CEIP Santa Eulalia es un punto interés, reflexión y estudio como solución para un centro de enseñanza de Educación Infantil y Primaria.

Y vayamos a mayores: Todo este conjunto forma parte de “La Calle Real del Arrabal”, “Arrabal Grande” o “El Real del Arrabal”.

Por todo ello, tal vez al filo de lo imposible, este paisaje urbano reclama ser cuidado, es decir, respetado, conservado, recuperado, lo cual puede requerir frenar desafueros, “parar en seco”, si es preciso.

Y esto requiere apelar a la responsabilidad de la autoridad política que representa al gobierno de la Comunidad Autónoma, como Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia. Aunque pudiera suponer, incluso, jugarse el cargo; que más vale honra sin cargo que cargo sin honra. A esto se llama vencer también en una Ilustre Ciudad Comunera como es Segovia.

María Jesús Franco Aguilar