Maldita pandemia

Señor director:

Segovia… cuánto añoro tu paisaje y las rutinas que tenía en tu ciudad cada vez que bajaba a dar una vuelta pisando tus calles en mi silla, y ahora, me lo prohíbe la maldita pandemia que me priva de moverme en libertad.

Echo de menos, las tertulias en la terraza de la plaza mayor con el tapiz de fondo de la dama de las catedrales librando batalla con amigos más inteligentes que yo cortando trajes a temas coloquiales de ámbito social, político, de futbol e incluso literarios, haciendo poesía al rebujo de las noticias con las licencias que la métrica particular precede a los contertulios conjugando la oración gramatical de la palabra con el verbo del entorno y acariciar complementos circunstanciales a la preferencia de un buen trago lleno de alegría con adverbios de felicidad poniendo por sujeto activo la libertad de expresión.

Echo de menos, bajar sigilosamente atravesando la plaza universal de Corpus Chisti donde se aposenta el viandante a descansar, para más adelante, dar de guiñada a la antigua cárcel y visualizar erguida la estatua de Juan Bravo mientras me abro paso poco a poco esquivando turistas a la altura de la casa de los picos, y después, encarrilar la calle real dándome de sopetón con los sillares que sujetan a plomo los arcos del acueducto por donde entra la luz que respira el cielo que decora mi Segovia y a su gente.

José Luís García Ruiz, Residencia Virgen de Veladíez.