La contradición en política

Señor director:

Aunque ya tengo una edad, confieso que aún conservo un punto de ingenuidad que me hace pensar que las personas (incluso los políticos, que ya es decir), deberían tener como lema no decir algo y contradecirse a los pocos días sin alterarse lo más mínimo.

Viene esto a cuento porque en el debate de los candidatos a presidir la Comunidad madrileña, el Sr. Gabilondo a quien siempre he considerado una persona sensata y creíble, (ya saben aquello de SOSO, SERIO Y FORMAL), me demostró que tratándose de política no hay que fiarse nunca de lo que se pueda decir o la promesa que se pueda hacer en un momento dado, ya que el argumento puede cambiar radicalmente según convenga al protagonista o a su partido.

Hace menos de un mes, el candidato socialista rechazaba de plano una coalición con Podemos debido a la actitud radical y de confrontación de su líder, pues bien, cuando finalizaba el debate (donde por cierto el Sr.Gabilondo estuvo de todo menos brillante), D. Ángel remató la faena con una despedida de lo más cariñosa: “Querido Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”.

Sr. Gabilondo siento que de ese lema que rezaba “SOSO, SERIO Y FORMAL”, solo nos quede al final lo de “SOSO”.

MARIBEL EGIDO CARRASCO