Homenaje a una segoviana excepcional, Mª Antonia Arribas Cobos

Señor director:

Felicidades, Mª. Antonia Arribas Cobos, enhorabuena, amiga Toñi.

Toda una larga vida de entrega a los demás desde las múltiples facetas y en cada etapa de la vida: familia, colegio, parroquia, sociedad…

Toñi, te conocí, tuve la suerte de tratar contigo, y tanto aprendí de ti, allá por los años setenta, cuando siendo directora del colegio “Villalpando” mi admirada amiga Jesusa Matesanz, y yo subdirector, luego director, tú regentabas las aulas de ‘El Tejerín‘, hoy ascendido a ‘CEIP Carlos de Lecea’. Cuánto me recordabas a esos entregados y sabios pedagogos, San Juan Bosco, San José de Calasanz, San Juan Bautista de la Salle

Cuánto apreciábamos Jesusa y yo y admirábamos tu enorme labor en aquella barriada que comenzaba a desarrollarse, cuánto comentábamos tus siempre originales actividades, proyectos, trabajos, tu entrega, tu pasión por la enseñanza, por tus alumnos y sus familias, pues tu labor traspasaba las fronteras del aula, y conocías y te interesabas por sus problemas y situación de cada alumno, que eran como los hijos que no tenías, aunque sí sobrinos a los que tanto ayudaste en orientación, estudios y consejas.

Siempre te has dado a los demás.

Por si no era suficiente tu inmensa labor en las aulas y en el barrio, en el que tantas familias disfrutaron de tu información, formación y apoyo, tu eficaz participación en preparación para matrimonios, bautizos, primeros comuniantes, confirmaciones…, pasaste a formar parte de las listas de oro de voluntarios catequistas, siempre en primera línea de entrega, colaboración, “darte” que es mucho más que solo dar.

Catequista en la parroquia de Santo Tomás. 40 años de ilimitada entrega personal, no solo enseñando doctrina cristiana a niños y jóvenes que preparaban su primera comunión o su confirmación, también llevando el Evangelio a las familias, orientando en su camino a la fe, asistiendo a reuniones diocesanas sin que tu tiempo contase si no era para darlo a los demás.

Tu entrega también llegaba a los hogares con personas mayores, enfermas o impedidas, preparando a terminales para la recepción de la unción de enfermos, para ese examen de amor que todos pasaremos en el atardecer de cada vida, como coordinadora de la pastoral de la salud en la parroquia.

Se te quedaba corta tu pasión de darte a los demás, Toñi, y, como monitora de las asambleas familiares, reunías en casa a una decena de personas para tratar y poner en común los temas de animación cristiana.

Tu fe y formación cristiana no te conformaban con rezar por todos, sino que te diste para que los demás rezasen, y casi como monja de clausura, cada jornada abrías la iglesia y la tenías abierta de 10 a 1, rezando en un banco en silencio, poco visible tu breve cuerpo pero de elevadísimo espíritu, como diciendo a Jesús, “aquí estoy, dime lo que quieras y dispón de tu amiga y sierva”.

No sé, Toñi, si figuras en alguna institución religiosa, si te has comprometido con algún voto, pero sí sé que has vivido una larga e intensa vida de devoción, de catequesis, de apostolado, y que has respondido con intensidad y entrega a la solicitud de Jesús: “Id también vosotros a mi viña”…

El pasado domingo 11 de octubre en curso te dedicó un sentidísimo homenaje, la parroquia entera de Santo Tomas, su párroco D. Julio Alonso, del que has sido el brazo derecho, que no pudo evitar que se le quebrase la voz al comentar tu larga y valiosa aportación a la comunidad parroquial, anunciar el por qué y cómo del homenaje, las sentidas, bonitas y entrañables palabras de una de las catequistas, y la entrega de un precioso centro floral, todo ello encerrado y resumido en un espontaneo, cerrado y larguísimo aplauso de todos los asistentes a la misa de doce, la de las familias, de los niños, tus educandos en la fe y la doctrina.

Mª. Antonia, que Dios y la Virgen de la Fuencisla premien tu entrega y tu intensa vida de ejemplo para cristianos y no creyentes. Feliz y largo tiempo de merecido retiro.
Un abrazo, aunque ahora sea con mascarilla y desde la reglamentaria distancia.

MANUEL FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ