El horror

Señor director:

Demasiado a menudo sacuden nuestra sensibilidad noticias de sucesos tremendos, que permanecen en nuestro recuerdo hasta que el siguiente le desbanca en nuestra memoria. Pero hay algunos (sobre todo aquellos en los que los protagonistas son niños pequeños), que nos arañan aún más profundo y nos producen un horror intenso.
Tenemos cercanos a nuestra evocación los casos del pequeño Gabriel tiernamente conocido como “el pescaíto”, asesinado por la pareja de su padre, la niña gallega Asunta Basterra, muerta por sus padres, y los niños Ruth y José Bretón hechos desaparecer y muertos cruelmente por su padre.

A finales de abril tuvimos conocimiento de la desaparición de dos niñas canarias, retenidas por su padre que no las devolvió a su madre tal como tenían acordado. A partir de ese momento, y tras una conversación telefónica entre ambos progenitores en la que el padre manifestó a la madre que “no las volvería a ver”, comenzó una búsqueda angustiosa y exhaustiva hasta que hoy, el hallazgo del cuerpo de una menor sin vida, que podría pertenecer a la mayor de las niñas, ha dado al traste con las esperanzas de que se tratara de una huida del padre con las niñas y que todo pudiera finalizar de la mejor manera.

El caso ha conmocionado a todo un país que no podía dar crédito a la posibilidad de que un padre pudiera ser capaz de acabar con la vida de esas dos tiernas y maravillosas criaturas que hemos conocido a través de los vídeos que los medios nos han hecho llegar. Por desgracia todo parece indicar que el final ha sido el peor que podíamos temer.

De nuevo nos encontramos con el feroz deseo de hacer daño a la madre a través de los menores. Otra vez el Horror.

MARIBEL EGIDO CARRASCO