Carta abierta

Señor director:

Soy uno de los representantes municipales que junto a varias plataformas ciudadanas y asociaciones de diversos colectivos, así como vecinos de toda la comarca del nordeste, ha participado en las distintas reuniones con motivo de la reordenación sanitaria en nuestra provincia.

Con este motivo, el 28 de julio pasado, participé en una videoconferencia celebrada entre la plataforma “Segovia viva” y la Sra. Consejera de Sanidad y al exponerle mis quejas porque nuestro consultorio estaba cerrado desde la pandemia, (como los de tantos otros pueblos) mostró su extrañeza y nos dijo que el presupuesto asignado a la Sanidad era del 7%.

Enseguida me di cuenta de que me estaba dirigiendo a quien no era el culpable de la situación, había que dirigirse a quien distribuye el dinero público para atender las necesidades de los ciudadanos, de ahí el título de mi carta.

Y por tanto, vaya por delante mi cordial y sincero agradecimiento al benemérito y abnegado cuerpo sanitario que en el cumplimiento de su deber ha llegado en muchos casos a dar la vida por sus pacientes.

Soy alcalde desde hace 25 años y ya desde hace ese tiempo y más, se han sucedido multitud de congresos, foros, reuniones de todo tipo, etc. para tratar el problema de la despoblación y lejos de solucionarse no ha hecho más que agravarse. Estamos hartos de tanto “bla, bla, bla,…” y tanta promesa incumplida, que lo único que consiguen es la desilusión de cientos de alcaldes de pequeños pueblos, que ¡esos sí!, luchan con sus limitados medios porque sus pueblos sobrevivan, a cambio de nada. Los pocos avances que se han dado en este asunto se han debido principalmente a iniciativas de la sociedad civil que no siempre han encontrado el apoyo que sería de desear de las administraciones.

La despoblación, el envejecimiento y la dispersión geográfica no son razones para suprimir servicios, porque eso sería tanto como admitir que el mundo rural les importa un comino; antes al contrario, deberían ser motivos para aumentarlos y crear riqueza, pero claro, para eso habría que contar con gobernantes con visión de estado que sepan sembrar hoy para recoger el día de mañana.

Y dentro del mencionado “bla, bla, bla…” también nos dicen, que no somos ciudadanos de segunda, que tenemos los mismos derechos, que nadie se va a quedar atrás. ¡Eso son ataques a nuestra inteligencia¡, ¡Un respeto por favor!

También nos dicen, que no hay dinero, que no salen las cuentas.

Que diríamos de un padre de familia que se gasta el dinero en lujos personales y mil bagatelas superfluas y dice que no le llega para las necesidades más básicas de sus hijos.

Tenemos que soportar, entre otros muchos dispendios:

— 777 asesores
— 4 vicepresidentes
— 18 ministros
— 50 subsecretarios

Millones y millones para tantas asociaciones innecesarias.

Con tanto despilfarro, no es extraño que no les llegue, pero eso se arregla como lo haría cualquier buen padre de familia, eliminando lo superfluo y atendiendo primero a lo necesario.

Hay de aquellos gobernantes que se dejen deslumbrar por el fasto del poder y se olviden de sus ciudadanos por intereses egoístas; ojala aprovechen la paciencia de Dios y su respeto a nuestra libertad para que corrijan sus errores.

Vicente Robisco López, Alcalde de Navares de las Cuevas