Arancha G. Herranz – Mujer segoviana tenías que ser

Y sí, febrero es el mes de Las Águedas, esa tradición tan segoviana que empodera a las mujeres, recordándonos la Historia y reconquistas varias, una fiesta que ha sobrevivido y evolucionado para seguir mostrándonos mucho más que una simple reivindicación, siempre necesaria. Mujeres que están más presentes que nunca, orgullosas de conservar un acervo cultural que pasa de madres a hijas.

Un encuentro que enraíza con la herencia y las costumbres, el pasado y el sostenimiento matriarcal que en muchas culturas aún se mantiene. Una fecha con significado propio, de atavíos típicos y folklore engalanado, de las más emblemáticas de la provincia, formando parte del patrimonio inevitable de la mujer segoviana, declarada de interés turístico nacional.

Que si me visto de segoviana y defiendo mi Alcázar como aquellas de Zamarramala es porque en la sangre se lleva a la madre y a la tierra que me dio la vida y que me vio nacer. Valientes y luchadoras celebran su día de bastón y mando reconociendo y enarbolando su idiosincrasia con música de dulzaina y tamboril ese día del calendario.

En procesión y hermanadas, van dedicándose la jornada, asistiendo a la quema del pelele y rindiendo homenaje a la mujer segoviana, a su carácter resiliente, regio y generoso que le otorgó Castilla desde tiempo inmemorial.