Antonio Horcajo – Y de Segovia ¿Qué y cómo?

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De Segovia mucho, de Segovia su futuro inmediato que es el que va a posibilitar su supervivencia en un momento difícil, en el que se tienen que replantear muchas cosas, nuevas fórmulas de comportamiento con los que, incluso, se verá la luz clara en un tiempo aún no determinado, ni siquiera estimado. Hay organizaciones, universidades y hasta gobiernos de naciones avanzadas que están, a la carrera, buscando el resquicio por donde salir.

Llevemos esta inquietud y necesidad a nuestro terreno. Segovia está en el mundo y el mundo, hoy está muy tocado. Pero tiene una clara ventaja sobre otros poblaciones. Se encuentra a 27 minutos en tren y a cuatro euros en autobús, del motor económico de la España actual, al menos de la de antes del bicho, que es la Comunidad de Madrid, siendo ésta el tradicional pozo que, de manera permanente e intermitente, ha ido llenando, con holgura, los cangilones de la noria que es el desarrollo de la actividad turística segoviana, tanto la capitalina como la provincial, por cuanto en ese ámbito se diversifica una oferta atractiva de gastronomía, cultura, reposo y ocio.

Por eso no oculto que me ha subido por las paredes una afirmación insólita y poco afortunada de uno de los miembros del Gobierno, que como responsable máximo, que ha de cubrir la distancia que hay entre la ruina actual y la necesidad de superar el momento difícil que está arrastrando a muchos españoles, confinados y sin actividad de subsistencia, a las viejas colas para encontrar alimento en instituciones y organizaciones de caridad y filantropía simplemente para seguir respirando cada día. Sí, amigo lector, no olvido que te cité a un personaje, que siendo responsable de un área tan importante como el comercio y el turismo, del que Segovia vive en gran medida, soltó aquello de “el turismo es un sector estacional, precario y de bajo valor añadido”. Es el mismo que tiene la obligación, por atribución legal, de vigilar su ejercicio y de estimular su desarrollo. Pero es que ni siquiera conoce las estadísticas que a su ministerio incumben: Señor Garzón le ofrezco el dato: en España entraron el año 2019, es decir el año pasado, hace apenas unos meses, 83´7 millones de turistas, se lo pongo en letra, por si le falla la aritmética: “ochenta y tres millones y pico” y solo el pico, (700.000) haría felices a muchos países. Pero, al margen de esta frivolidad e indiferencia del responsable del ramo, que lo define, además, como “actividad precaria” lo que viene a demostrar que aquí y ahora, cualquiera vale para cualquier cargo, como se está demostrando cada día y seguimos con nuestro objetivo: ¿Y de Segovia qué?.

El turismo en Segovia siempre será una actividad de primera magnitud, si se sabe —y creo que sí— aprovechar la rentabilidad de la herencia de las anteriores generaciones que pusieron cultura, arte, creencias, que durante siglos estuvieron apagados, acaso solo dormidos, y ahora —y desde hace muchos lustros— han dado vida a las arcas oficiales y a un amplio campo de la iniciativa privada, creando innumerables puestos de trabajo, si consideramos la comparativa de nuestro censo laboral, consciente de la rentabilidad que ello significa.

No es nueva la situación de crisis que estamos viviendo. Es bueno recordar ahora la de los años 60 del siglo pasado, cuando en Segovia, compartiéndolo con el resto de las provincias españolas, la actividad languidecía, era escasa la iniciativa, pero sin embargo, había una realidad que, por ejemplo en el turismo se abrían todos los días, al menos desde 1957 y según datos de la Cámara de Comercio, 17 hoteles, 29 pensiones, 53 restaurantes y otras modalidades de establecimientos, como figones, mesones, paradores, posadas, tabernas y otras estructuras precisas para el desarrollo y acogida de la vida turística que nuestra provincia de manera eficaz desarrollaba. Evidentemente era una estructura dimensionada, acorde con la influencia de la masa visitante. Se fomentaba la “Ruta de los Castillos”, que se tenía como la más famosa de España y lo sigue siendo: Turégano, Coca, Pedraza, Cuéllar, Castilnovo, Sepúlveda…. como aliciente compensado con puestos de trabajo, creación de rentas y prestigio de esta Tierra Segoviana.

Esas maravillas de piedra ensamblada para la defensa cuajadas de leyendas y romances, conviviendo con maravillas elevadas por la fe cristiana, en un románico privilegiado, donde la imaginación se desborda en gárgolas, dovelas, salmeres y atrios fruto de geniales canteros pueblerinos como lugar de convivencia secular, al abrigo de cierzos y solaneras, leyendas y romances, tienen un contrapunto que atrae también de manera excepcional trasladada al visitante a una época llena de esplendor, haciendo asequible al villano y al ciudadano lo que fuera privativo de reyes: el encanto de los jardines reales de La Granja de San Ildefonso, primero granja de monjes jerónimos, después solaz de Reyes y hoy “el Paraíso de Eduardo” y remanso para las gentes agobiadas, y Riofrío.

Y. junto a ellos, o ellos vegetando en unos paisajes, acaso mejor parajes, naturales que son envidia de otras tierras y provincias en un entorno serrano de ensueño, con pinos gigantescos, extensiones de matas robledales, a pie de montaña, o mares de verdes pinares en el llano. Porque Segovia tiene una naturaleza privilegiada y un ambiente de cordialidad para disfrutarlo que le hace atractivo a los turistas, a los viajeros que buscan emociones, hospitalidad plena y una gastronomía que satisface a los más exigentes en la mesa.

La Sierra toda y sus atractivos tanto con o sin nieve, desde Navacerrada a la Pinilla, desde El Espinar a Riaza. Y en ellos, en esos lugares una rica variedad cinegética, desde el jabalí entre Ayllón y Riaza, hasta la más popular de monte bajo y rastrojo: la liebre, el conejo, la perdiz, la codorniz.

Todo son atractivos bien ordenados para una potenciación de la economía rural, al igual que la pesca deportiva, acaso ahora excesivamente reglamentada desde fuera de la provincia. ¡Cuánto han perdido algunas provincias con el rigor reglamentista de las hegemonías zonales!. Ha pasado el tiempo, pero aún subsisten los caciques, ya no en las plazas, sino en los despachos lejanos. ¿Lo llamamos normativas de sometimiento que lastran el natural desarrollo de siglos, sin el cuidado y el amor de los que nos antecedieron?. ¿En qué queda hoy algo tan apegado cómo fue en Segovia la pesca deportiva?. La trucha, que hasta campea en el escudo secular de la Villa de Riaza —con polémica en ello— pues que en el emblema de la provincia, que luce la Diputación, aparecen dos de estos peces mientras que en la fachada del Ayuntamiento de la Villa aparece una sola, como retozando en un río sosegado, siendo como lo es de aguas saltarinas. Ese campo deportivo, lleno de encanto, naturaleza y salud, es un atractivo para gentes animosas —es decir vida y rendimiento— en Navafría, la Boca del Asno, El Espinar cuenca arriba por el Moros y en todos aire y olor de privilegio.

En fin y para no alargar algunos de los campos de la estructura turística, que en Segovia se pueden y se deben potenciar como actividad de resurgimiento, a pesar del criterio del ministro Garzón, por supuesto no compartido aunque tengamos el respeto a su libre “dicharacho”, finalizaremos diciendo que Segovia une a sus incomparables bellezas, arquitectónicas y culturales, los no despreciables atractivos de los deportes de sierra, el esquí, la caza, la pesca deportiva, el senderismo ya no tan libre, pero que con seguridad serán necesidad cuasi vital para la gran masa de gentes hoy encerradas, pero ansiosas de aire y movimientos libres, que buscarán los millones de personas de allende sierra, que ahora se distraen cargándose los útiles de cocina con caceroladas muy sonoras, como puedo atestiguar mientras escribo.

Se acaba el espacio, pero tendremos ocasión de mantenernos unidos en fechas próximas, donde me gustaría que reflexionemos juntos de la Segovia industrial, de la mercantil y de otros aspectos como puedan ser las infraestructuras, planes y proyectos que deben ponerse en marcha con coraje, también con la cautela precisa, pero con la seguridad de que del marasmo actual solo se sale con decisión y todos juntos. Queremos, estoy seguro que todos, una Segovia activa, una Segovia viva, una Segovia capaz de superar la crisis, como lo hicieron otras generaciones que supieron superar las carencias. A nosotros, ahora, nos ha tocado la china, ¡pues vamos a darle caña!.