Ángel Roldán – El Coto de Doña Petronila en Sebúlcor

1215

El origen del Catálogo de Montes de Utilidad Pública se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, momento en el que el Gobierno estableció la venta de todos aquellos predios forestales de titularidad pública y sus ingresos pasaran a las arcas del Gobierno independientemente del titular. En la provincia de Segovia los predios se encontraban en manos de los concejos, de las comunidades de ciudad o villa y tierra de la provincia o del común de los vecinos.

De forma simultánea, en plena actividad desamortizadora, muchos de los predios de titularidad pública que cumplían con los requisitos establecidos para su venta, fueron declarados por el Gobierno exceptuados de venta al considerar este que contribuían a los intereses generales del país tanto desde el punto de vista económico como “en la física del globo”. El criterio para definir la venta fue modificado en sucesivas ocasiones lo que ocasionó fuertes disputas entre los ministerios de Hacienda, que fomentaba las ventas, y Fomento, a través del Cuerpo de Ingenieros de Montes, que las intentaba evitar e incluyendo sucesivas excepciones y también en la ley Madoz de 1855, que provocó la desamortización civil.

Finalmente, la relación de montes que no fueron enajenados por declararse de utilidad pública supuso el origen del que hoy es el Catálogo de Montes de Utilidad Pública, cuyo origen es el Real Decreto de 22 de enero de 1862.

La creación de dicho Catálogo evitó que pasaran a manos privadas millones de hectáreas de bosque de titularidad pública en el país y ha permitido preservar hasta la actualidad uno de los principales patrimonios de los municipios de Segovia que son sus legítimos propietarios, convirtiéndose en la primera medida de protección del territorio y de conservación de la naturaleza. Hoy día, la provincia de Segovia cuenta con 300 montes declarados de utilidad pública extendiéndose por más 140.000 hectáreas pertenecientes a entidades de derecho público. El conjunto se configura como el principal patrimonio natural y fuente de ingresos económicos de muchos municipios y de la sociedad segoviana en general.

La naturaleza que albergan es innumerable y a todo segoviano enseguida le viene a sus pensamientos: La Dehesa de la Garganta, el Pinar de Navafría, los montes de Valsaín, la Dehesa Vieja de Pedraza o Prádena, la Dehesa del Alcalde, el Común Grande de las Pegueras, Peñalara y Nevero, La Mujer Muerta a Pasapán o el Pinar Viejo de Coca. Así hasta trescientos montes: pinares, rebollares, encinares, hayedos, acebedas, sabinares, dehesas, matorrales diversos y multitud de ricos y variados pastizales, por poner un ejemplo.

La última declaración de utilidad pública ha sido realizada recientemente por parte de la Junta de Castilla y León (B.O.C.Y.L. Nº 120) sobre el monte “Coto de Doña Petronila” ubicado en Sebúlcor y en el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. El monte es propiedad de la Comunidad Autónoma de Castilla y León y se extiende por 64 hectáreas. Recoge los tres biotopos que caracterizan al Parque Natural: la paramera, los cortados y el bosque de ribera. El bosque predominante es una mezcla mixta de coníferas formado por pinos resineros, enebros y sabinas que se extienden desde la paramera hasta los cortados. En la ribera del río Duratón dominan grandes ejemplares de sauces.

Esta última declaración de la utilidad pública del monte, la número 300 en la provincia, supone para la Junta de Castilla y León un paso más en el compromiso de la conservación y mejora del patrimonio forestal de la región, y representa uno de los principales instrumentos legales para la conservación de bosques, además de ser fuente de riqueza y de empleo en el medio rural.