Ángel González Pieras – Se anuncia subida de impuestos

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En economía no siempre un gasto es negativo. Puede tener un efecto palanca y coadyuvar a la expansión de los ingresos. Este apalancamiento operativo de normal es utilizado para relanzar el negocio en general o algunas de sus líneas en particular. En la hacienda pública, sin embargo, el exceso de gasto puede no conllevar necesariamente nuevos ingresos por la generación de recursos que recibe el mercado. Entonces surge el déficit, y el acudir a la deuda pública como último medio de cuadrar las cuentas. Pero el proceso tiene un límite. Y en estas estamos. ¿Qué es lo que se suele hacer de manera impepinable en esos casos? Pues aumentar los impuestos. Y en esas estaremos. Por más que los seguidores de la escuela clásica se empeñen, no está demostrado científicamente que a menos impuestos mayor crecimiento de la economía y por lo tanto aumento de la recaudación. Lo que sí está demostrado es que a más impuestos más recaudación. Siempre comparando masas homogéneas, claro está. Es decir, momentos económicos semejantes.

El Banco de España en su informe anual conocido ayer aboga por la subida de algunos tributos. En realidad, con un gusto por la metáfora hasta ahora desconocida, habla de “recalibrar la cesta de impuestos al objeto de hacerla más favorecedora del crecimiento”. Pero, en la letra pequeña se mencionan, cómo no, la subida del impuesto del IVA en sus tipos reducidos así como de algunos tributos especiales, en particular de los ambientales, en donde todavía hay mucho recorrido, y rellenar las rendijas del impuesto de sociedades que sirven como acicate para que algunas grandes empresas se escapen con un uso exagerado de las deducciones.

El IVA es quizá el impuesto más objetivo y justo, puesto que grava al sujeto pasivo en la proporción en la que retrata su poder adquisitivo a través del consumo. Y también es una figura con un gran peso recaudador. Pero que se proponga su subida ahora, en un momento en que lo que hace falta es el consumo para reactivar la economía —gasten lo que puedan, dijo la presidenta del FMI, Kristalina Giorgieva—, y en sus tipos reducidos, que son los más sociales, puede adolecer de cierta coherencia en los resultados. El Banco de España intenta hacer equilibrios sin red: por un lado que no se desboque la deuda, pero también que no se contenga el gasto a corto plazo: “la retirada prematura de los estímulos aumentaría el riesgo de daños más duraderos”, dice; requiere un ambicioso programa de reconstrucción del margen fiscal plurianual —incluyendo, ojo, la reforma de la Seguridad Social—, pero asimismo una estrategia de crecimiento de la economía. En fin, una austeridad expansiva. Que no es una metáfora ni una contradicción, sino simplemente un oximorón.