Ángel Galindo García – Fabricación y venta de armas

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Junto con el comercio de la droga y el uso inmoral de la medicina (tráfico de órganos, turismo sexual, trata de blancas etc) la fabricación y venta de armas es el negocio más grande del mundo. Mientras se impide el desarrollo de los pueblos pobres, los gobiernos fomentan el progresismo mediante la llamada carrera de armamentos.

A pesar del equilibrio de terror y de la Disuasión Nuclear, el mundo no se siente más seguro. El intento de impedir la guerra con la política de la disuasión conduce a una mayor preparación militar por las partes en contienda. Los tipos de armas son variopintos: las armas nucleares estratégicas como los misiles balísticos intercontinentales, lanzados desde submarinos nucleares o bombarderos estratégicos; las armas nucleares tácticas, limitadas como los Perching, misiles de crucero, bombas de neutrones; armas químicas bacteriológicas y las convencionales como las repartidoras de más armas.

Los efectos destructores son inimaginables: la onda de choque a velocidades supersónicas, la energía térmica que genera bola de fuego en combustión, la tormenta de fuego, la lluvia radiactiva y los efectos biológicos y ecológicos.

Como juicio debemos constatar que desde el punto de vista económico suponen un elevado coste, poca rentabilidad y el desvío de la economía hacia la producción de armas. Desde el aspecto técnico-científico, miles de científicos se dedican a esta tarea. Desde el punto de vista político, la política se ha separado de la ética y del pueblo para convertirse en la ciencia del poder, y a la vez los ejércitos se han convertido en el brazo armado del poder civil.

España ocupa el octavo país de mayor producción y venta de armas. El Gobierno de Pedro Sánchez completó el mayor programa de gasto militar aprobado en un solo año en España desde hace dos décadas. La ministra de Defensa logró permiso del Ministerio de Hacienda para comprometer más de 12.000 millones en un plan de compra o modernización de material militar estratégico. Se aprobaron adquirir cinco fragatas y 348 blindados.

Hay que remontarse a 1997, cuando el Gobierno de José María Aznar adquirió el compromiso con sus socios europeos de adquirir más de 80 cazabombarderos Eurofighter por un importe de hasta 13.000 millones de euros, para encontrarse una inversión superior en un solo año.

Fuentes del Ministerio de Defensa justifican esta decisión del Gobierno socialista por la importancia que tiene modernizar el sistema defensivo del país y el retorno que supone para la industria española con un aumento del empleo. El esfuerzo coincide además con la exigencia del presidente de EEUU, Donald Trump, de que los aliados europeos de la OTAN incrementen el gasto militar.

La más destacada y dolorosa, según declaró Robles, es el sobrecoste que ha habido que asumir en el submarino S-80 por los fallos del pasado. El Gobierno de Sánchez ya ha autorizado elevar el techo para este programa en 1.772 millones.

No en la revolución, sino en la evolución concorde están la salvación y la justicia. La violencia jamás ha hecho otra cosa que destruir, no edificar; encender las pasiones, no calmarlas; a¬cumular odios y escombros, no hacer fraternizar a los conten¬dientes, y ha precipitado a los hombres y a los partidos a la dura necesidad de reconstruir lentamente, después de pruebas dolorosas, sobre los destrozos de la discordia.

Por ello, se hace urgente la llamada al desarme radical. La situación actual es enfermi¬za. La carrera de armamentos es la mayor plaga del género humano y perjudica a los pobres de manera intolerables. Es absolutamen¬te necesario desterrar por completo las armas nucleares y bacte¬riológicas. Es igualmente imprescindi¬ble colocar todo el material nuclear bajo vigilancia regional e internacio¬nal. Una opinión pública internacional y una autoridad de idénticas dimensiones deberían bloquear el comercio de armas.

Si nos prepusiéramos hacer una radiografía del hombre utópicamente pacifista tendremos que decir: Sus valores son la fuerza del perdón, la decisión de sufrir y el sueño de la utopía; sus ideales, el respeto por la vida y la capacidad de amar; sus cualidades previas, la competencia, el sentido de justicia, la responsabilidad y la libertad auténtica. Sin embargo la carrera de armamentos es retrógada y seudo-progresista. La guerra crea pobres y destruye la naturaleza.