Ángel Galindo García – El Henar y la Fuencisla

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Toda la comarca de Cuéllar, incluidos poblaciones de la provincia de Valladolid y de Segovia, celebra en estos días la fiesta de la Virgen de El Henar, precedida de su novena. A reglón siguiente es la ciudad de Segovia la que se prepara para festejar a su patrona, la Virgen de la Fuencisla.

Segovia esta colmada de festividades marianas con títulos diversos en torno a las cuales los devotos rezan sus novenas y rosarios para terminar procesionando a la imagen. Algunas de ellas son honradas en comarcas diversas: Ornuez, Oñez, Hontanares, el Pinar, La Peña, la Olma, a las que hay que sumar las solemnidades y fiestas con titularidad católica o universal: Asunción, Carmen, Rosario, Natividad, Inmaculada.

El hecho es que mucha población gira en estas fechas en torno a una fiesta religiosa a la que se ha unido durante las últimas décadas una peculiar aportación de la religiosidad popular y del turismo con algunas anotaciones de servicios comerciales. De todos modos, la razón fundamental es el motivación religiosa sin la cual los otros elementos desaparecerían.

Se puede considerar, por tanto, que la fuerza motriz de estas celebraciones marianas son religiosas y devocionales. Sobresalen los elementos de piedad religiosa: celebración de las misas, rezo del rosario y de novenas, promesas a la virgen y entrega de exvotos, prácticas de obras de misericordia y oración de petición para que la patrona proteja a los devotos. Durante estos días los devotos entregan su alma a la Madre Virgen.

Pero, junto a ello, ha surgido lo que se denomina “religiosidad popular”. En torno a ella, existen personas creyentes y no creyentes en la religión católica. Hay algunos que son ateos-religiosos a quienes la historia de las religiones los llama politeístas (creen en muchos dioses, aunque no vayan a misa). La peculiaridad de la religiosidad popular estriba en que sus seguidores buscan una identidad humana, religiosa y cultural. Acuden a estos festejos porque se identifican con su tierra, con su santo, con su pueblos, con el calor y color de su ambiente.

A todo esto, durante los últimos años, se está incorporando un fenómeno que puede terminar con la fiesta religiosa: Se trata del turismo. Este, allá donde ha entrado, ha eliminado el sentido religioso convirtiéndolo en comercial y económico. Es el fin de lo religioso. Puede verse que las autoridades religiosas y los devotos sencillos, cuando entra el turismo, desaparecen o se convierten es espectadores. Véanse las fiestas de moros y cristianos y las procesiones semanasantinas donde el elemento ministerial desaparece y el protagonismo de los devotos no existe. Todo queda en manos de las cofradías cuyos cofrades en muchos casos no practican la religión que representan en esos días.

Las fiestas de la Virgen de la Fuencisla y de la de El Henar buscan lo original. Para comenzar, Virgen María solamente hay una: la Madre de Jesús de Nazaret que vivió hace dos mil años, perteneciente a una religión y cultura judía y cuya vida es modelo de madre y de mujer. A esto se pueden añadir todos los piropos con las que las letanías cristianas embellecen el traje y la figura de la patrona.

María es protectora y es mediadora, es Virgen y es Madre, es dolorosa y gloriosa, es reina y es esclava, es torre y es arca, y podríamos seguir y nos quedaríamos cortos. María es el punto de referencia de la vida de muchas personas porque es modelo y protectora. Estas festividades han hecho felices a muchas personas.

En todo caso, se observa en los últimos tiempos que una cosa falta: el conocimiento profundo de la devoción mariana, sus orígenes y especialmente su identidad religiosa. Ante la gran ignorancia religiosa existente en los orgullosos sabios de la seudo-cultura actual europea, la devoción mariana es una devoción de los sencillos y de los humildes (no se confunda con tontos e ignorantes).

Ahí tienen la profunda religiosidad de los creyentes musulmanes. Su religión llena su vida. De la misma manera, la religiosidad mariana es propia de fieles cuya fe en las patronas, Virgen del El henar o Virgen de la Fuencisla, llena su Vida. La religiosidad en torno a María es sagrada, digna y respetable.