Alberto Martín García – El valor de la educación contra el Covid-19

Noto en los medios de comunicación un incremento en las noticias que tratan el impacto negativo del Coronavirus en la salud de los jóvenes, con testimonios de algunos que incluso han estado hospitalizados. También se está recurriendo a ‘Influencers’ de las redes sociales para concienciar sobre uso de la mascarilla, personajes que se han hecho famosos en Instagram, Youtube u otro canal digital y cuyas conductas generan imitación.

Desconozco la eficacia de ambas medidas, que buscan claramente convencerlos de que también son parte protagonista de esta pandemia de la que cada día recibimos una noticia que anula a la del anterior, aunque presumo más eficaz la segunda que menciono dado que no imagino a un chaval de diecisiete años leyendo El País o viendo las noticias de Antena 3. Lo que llama la atención del tema a la hora de ser analizado es el poco protagonismo que se da a la pedagogía que los padres deben ejercer sobre los jóvenes, especialmente los que viven en el mismo hogar, que mirando las estadísticas de edad de emancipación entiendo que son la mayoría.

Cuando hablo de pedagogía no me refiero a que antes de salir por la puerta se le diga ‘hijo, ponte la mascarilla y no vayas a lugares masificados’, a lo que el joven responderá ‘vale’ y poco más pensando que sus padres son unos pesados. Si por los motivos que sean (sensación de seguridad, el transgresor placer de no cumplir las normas de los ‘mayores’, falsa creencia de que a él/ella no le va a pasar nada, desconexión con la realidad…) el mensaje no cala, habrá que insistir, insistir y volver a insistir, con toda la paciencia necesaria, hasta que interioricen la idea de que su conducta puede hacer enfermar o matar a sus padres, a sus abuelos o a quien sea. Pero eso lleva tiempo, y me da la sensación de que el valor educativo que nace de cada casa —que es el más importante por muchos avances tecnológicos que nos dominen— está relegado a un segundo plano en muchas ocasiones, no sé si porque Internet está supliendo esa función, si por falta de tiempo u otros motivos.

Hago esta reflexión que comparto con ustedes desde la ligereza de quien no es padre y centrándome solo en uno de los múltiples problemas que generan rebrotes, por supuesto que no es cosa solo de los jóvenes y que la responsabilidad es colectiva, pero viendo cómo la edad media de contagio está bajando tanto respecto a la primera ola de Covid-19 en primavera, es evidente que algo está fallando en esos márgenes de edad y que la educación con mayúsculas puede ser uno de los mejores antídotos.

Los jóvenes pasan al cabo del año prácticamente las mismas horas en las redes sociales que en el aula, y eso no va a cambiar por mucho que escribamos sobre ello, tengan quince años o tengan veinte y estén ya en la universidad o en otra opción formativa. Por eso se hace indispensable esa pedagogía desde cada hogar para compensar el desajuste y que la educación más básica y fundamental, la que como decía tiene que conectar con la realidad, proceda del entorno familiar.

Cuídense, queridos lectores/as.