Alberto Janusz Kasprzykowski (*) – Una década sin ordenaciones

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El 3 de julio de 2010 se celebró la última ordenación sacerdotal en Segovia. Hoy se cumplen 10 años de este evento, que nos hace mirar al pasado. La ciudad de Segovia, tiempo atrás, se consideraba ciudad de militares y de curas, pues la plaza del Azoguejo, lugar del emblemático Acueducto se localiza en medio de la academia de Artillería y el seminario de Segovia, por lo que no era difícil encontrar alguno de los dos si paseabas por el centro de la ciudad. Ahora, en vez de curas o militares lo que se ve son turistas, con las oportunas distancias de seguridad, que van a ver al diablillo y su obra (el Acueducto). El seminario menor de Segovia hace 50 años contaba con casi 500 seminaristas, pero el número fue decayendo, diez años después ya eran solo 25 los seminaristas en Segovia (en el mayor y en el menor) hasta que se cerró en el 2000. Pero la Iglesia de Segovia no podía permitir que la vida religiosa perdiera los ministros que hacen posible la celebración de los misterios y que avivan la fe del pueblo de Dios. Se tomaron diferentes medidas, y los obispos que pasaron vieron en esta situación un problema capital, pues no solo los feligreses se hacían cada vez más mayores, sino que no había relevo en los curas que tienen como misión esencial anunciar el mensaje siempre novedoso y vivo del Evangelio.

Para ayudar a que los jóvenes pudieran descubrir si su vocación era la de ser sacerdote, se inició el seminario menor en familia, donde los jóvenes que quisieran se reunían quincenalmente para tener un encuentro donde rezaban, se formaban y convivían con el objetivo de discernir si Dios les estaba llamando a servir a los demás desde el sacerdocio. Estos encuentros se realizaron durante 8 años y yo, doy gracias a ellos porque me ayudaron a acercarme más a Dios y a poder dar el paso a entrar en el Seminario Mayor.

Posteriormente, con la llegada del obispo D. César, se abrió el seminario menor en septiembre del 2016. En la actualidad cuenta con cuatro seminaristas. Los seminaristas viven en el seminario durante la semana laboral y asisten a los institutos en los que realizaban los estudios académicos antes de entrar. Allí además de convivir realizan diferentes actividades como excursiones, oraciones, deporte y apoyo académico.

¿Pero cómo llega una persona a ser sacerdote? Es un proceso largo. No tiene por qué comenzar en el seminario menor, pero ayuda a discernir desde muy joven cuál es la vocación. Después del seminario menor, cuando la persona ya es mayor de edad, va al seminario mayor. En el caso de Segovia, el seminario mayor se encuentra en Salamanca y es acogido por el Teologado de Ávila, donde diferentes seminaristas de siete Diócesis distintas conviven y forman una comunidad que ayuda en este proceso, en este camino, hasta el sacerdocio.

Durante este proceso se realizan los estudios de Teología que duran cinco años y en donde se estudian no solo Teología sino también asignaturas interdisciplinarias como Filosofía, Psicología e idiomas (latín, griego y hebreo). Pero la formación no acaba en el curso universitario, sino que en el seminario se realiza una formación integral de la persona creciendo en la dimensión humana, espiritual, intelectual, pastoral y comunitaria, sin perder su personalidad, fortaleciendo sus dones y conociendo sus defectos y dificultades, en definitiva, creciendo en humanidad y acercándose de forma personal a Dios y a los hermanos. Durante este periodo, se van realizando pasos que afianzan esa decisión de seguir a Jesús sirviendo a la Iglesia desde el ministerio sacerdotal. Estos pasos son el rito de admisión, el acolitado y lectorado, y el último paso antes de la ordenación sacerdotal, el diaconado.

Este proceso no solo ayuda a formarse para ser un buen sacerdote, sino para discernir profundamente si la decisión es acertada, pues el seminario es como un noviazgo en el que se reflexiona sobre la entrega total de la vida, no a una persona como en el matrimonio sino a Dios y desde Él a todos los hombres y mujeres. En la actualidad, Segovia cuenta con tres seminaristas mayores, uno de ellos con los estudios teológicos finalizados. Pero hay que tener en cuenta que, durante estos diez años, han fallecido 47 sacerdotes (6 de ellos curas incardinados a la Diócesis pero que realizaban su tarea pastoral fuera de ella) y solo gracias a más de 30 sacerdotes que provienen de diferentes Diócesis y países, se puede servir a toda la provincia de Segovia intentando compaginar los actos comunitarios y el trato personal, llevando a Cristo a través de los sacramentos.

Muchas pueden ser las causas de este década sin una nueva ordenación sacerdotal: el secularismo, el miedo de los jóvenes a comprometerse, un testimonio tibio de las comunidades eclesiales que no ayudan a la dimensión vocacional de todo cristiano, el centrarse en una fe individualista perdiendo el factor comunitario de la misma, etc. Pero de lo que no hay duda es que la Iglesia de Segovia: todos sus sacerdotes con el obispo a la cabeza y todos sus fieles, seguirán ayudando a los jóvenes y no tan jóvenes a vislumbrar si Dios les llama a la vocación del sacerdocio y les acompañarán para mantener el sí, la respuesta personal a la Buena Noticia que Dios les hace. Pues Dios sigue llamando a los jóvenes para que sirvan a todos los segovianos y segovianas para hacer presente a Dios y a la Iglesia universal entre ellos.
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(*) Seminarista mayor.